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General Cienfuegos, ¡presente! en una corte de Nueva York.

Extensa la información que ha circulado después de la detención del General Salvador Cienfuegos y no es para menos, se trata de una investigación que abarca dos sexenios presidenciales, en específico desde el mandato de Felipe Calderón y el de Enrique Peña Nieto.

Es por ello que la prensa involucrada, maneja sus líneas tratando de confundir a la ciudadanía acerca de que el presidente Andrés Manuel López Obrador no tenía conocimiento sobre la orden de aprehensión girada hace catorce meses, la misma cantidad de meses que Don Ramón le debía de renta al señor Barrriga.

La «Operación Padrino» empezó en el tiempo en el que Salvador Cienfuegos fungía como Comandante de la Región Militar en Guerrero con sede en Acacpulco, cuando en la plaza operaba el cártel de los Beltrán Leyva, se dice que el padrino y el barbas se conocieron en un yate propiedad de Jaime Camil Garza, empresario que aparte de ser famoso por sus fiestas en donde figuraban políticos, comunicadores, actrices, en su mayoría de la televisora en decadencia «televisa», también ha sido mencionado en investigaciones vinculadas a actos de corrupción.

Los medios de comunicación no mencionan este y otros escándalos, es importante mencionar que también depende quien gobierne en los Estados Unidos, tanto Jaime Camil como Hank Rhon han sido señalados por dependencias estadounidenses, en el caso de Hank Rhon, la DEA realizó un informe derivado de la «operación Tigre Blanco» en el cual se detallaban los vínculos de la familia Hank con el cártel de Tijuana en el tráfico de drogas y lavado de dinero, mismo que la entones Secretaria de Justicia de Estados Unidos en el mandato de Bill Clinton, Janet Reno, rechazó tajantemente sin dar su opinión al respecto.

El mismo caso se vive en México, no importa quien se atreva a elaborar una investigación en contra de algún funcionario de gobierno, militar o poderoso empresario, para eso tienen jueces y magistrados que con toda impunidad rechazan acusaciones, les otorgan amparos y quedan en total y plena libertad.

Es por ello la importancia que tienen las capturas de García Luna y la de Salvador Cienfuegos, difícilmente podrán evadir los cargos de los que son acusados, pero qué es lo que sigue para el General Cienfuegos, de eso no habla la prensa cómplice, los pasquínes, los comunicadores de cola larga, como el mitómano López Dóriga, que posee un yate que le costó 40 millones de pesos hace ya varios años, existe la posibilidad de que también funcione como centro de reunión de miembros del crimen oprganizado, lo mismo con el petulante Carlos Loret de Mola, que es propietario de un departamento de lujo en la ciudad de Miami, Florida; en el mismo edificio en donde precisamente Genaro García Luna es propietario de otro, es decir, eran vecinos o tal vez condóminos.

En el caso de Salvador Cienfuegos lo que no se está mencionando es que la carta fechada hace catorce meses no es nada más una simple carta, es parte de todo un expediente criminal, producto de 10 años de investigación, la finalidad de la carta no es solo informar los delitos por los que se le acusa o por qué más se le puede acusar, sino para que los fiscales que enfrentarán el caso tengan conocimiento de que Cienfuegos no puede recibir el beneficio de la libertad bajo fianza, seguramente se tienen más evidencias en contra del General y sus vínculos con el cártel de los Beltrán Leyva, que serán expuestos en el juicio que seguramente se llevará a cabo en una corte de Nueva York, ya que al padrino se le acusa de tráfico de cocaína desde Colombia hasta esa ciudad en estados Unidos.

Lo que sigue es que le van a leer los motivos por los que está preso, le van a preguntar cómo se declara, y le van a avisar que su caso está en la ciudad de Nueva York, será trasladado a esa ciudad y entonces sí veremos a un Salvador Cienfuegos cooperar con las autoridades ya sea como «testigo cooperante» o también como «testigo protegido», es decir veremos a quien le ofrece la marcha de la lealtad el General Salvador Cienfuegos.

En los Estados Unidos es un delito muy grave el filtrar información es por ello que al menos en México no se conoció el hecho de que se estuviese investigando a Salvador Cienfuegos, mucho menos de que tenía una orden de aprehensión en su contra y que existen otros 10 militares y funcionarios en la mira de las autoridades tanto del sexenio de Felipe Calderón como del mandato de Enrique Peña Nieto.

La «operación Padrino» la inició la DEA, es netamente una investigación sólo de esa dependencia, los medios de comunicación en México hablan de que el presidente no tenía conocimiento porque la relación binacional es pésima, sin embargo, ya se mencionó el motivo por el que no se le puede informar a nadie, se estaría violando esta ley y podrías ser acreedor a una sanción por obstrucción a la justicia.

Independientemente de ello, la realidad es que la detención del padrino es sólo el principio de una escalada de aprehensiones importantes y veremos que la relación entre México y Estados Unidos está más cercana que nunca.

Como anéctdota y para variar, la firma de abogados que se hará cargo del caso de Salvador Cienfuegos es la misma que defiende a Genaro García Luna y César Duarte, así se manejan en el mundo del hampa para que no haya duda de que siempre han estado conectados.

El General Salvador Cienfuegos debe de estar deseando haber sido detenido en México y no haber criticado la Ley de amnistía que proponía el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Para los que dudan de que el presidente Andrés Manuel López Obrador tenía conocimiento o no de la investigación de Salvador Cienfuegos, así se refería al ex Secretario de Seguridad Nacional, cuando aún era candidato a la presidencia de la República.

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