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Nación Poesía: Carlos Fuentes

«No existe la libertad, sino la búsqueda de la  libertad, y esa búsqueda es la que nos hace Libres»

Carlos Fuentes.

La primera vez que leí Aura, tenía aproximadamente quince años, digo la primera vez, porque Aura es uno de los libros que más veces he leído. Pero en el año de 1991 yo tenía entre mis manos “La muerte de Artemio Cruz” sentado en el interior de la recién inaugurada “Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz”, eran alrededor de las siete de noche y yo estaba emocionado conociendo y amando la vida de Artemio Cruz, que en ese libro se conoce desde su sepelio hasta su concepción en el vientre de su madre en la sociedad post revolucionaria corrompida de México, cuando sucedió una extraña energía en el recinto, que interrumpió la lectura de todos los que estábamos ahí; quebrando el silencio se acercaba un grupo de personas entre las que resaltaba un hombre flaco, despeinado y canoso, vestido de negro, con capa, sombrero de bombín en mano y bastón colgando en el antebrazo, yo sin entender la escena perdí la relación lectura y realidad, pensé por un momento en una de esas casualidades mágicas, solo por las características físicas del protagonista del libro que tenía en mis manos, pude mantener mi mente en la cordura, creo que mi mirada fue tan fijamente asombrada a parar en aquel caballero que al acercarse a mí, me dio una palmada en la espalda y con esa voz tan característica de su persona, me dijo: Es de valientes leer en estos tiempos de utopías.

No era Artemio Cruz, era Juan José Arreola, que esa noche acompañaba a Arturo Azuela en la presentación de su libro “La mar de utopías”, desde entonces siempre relaciono arbitrariamente a Juan José Arreola con Carlos Fuentes, primero como Artemio Cruz y después como Felipe Montero, ese joven historiador que consigue un trabajo como traductor en una casa oscura y vieja en el centro de la Ciudad de México, lugar donde encontrará historias mágicas, una trilogía de personajes, una anciana, un conejo blanco y una joven mujer con muslos color de luna.

Carlos Fuentes este año cumpliría noventa y dos años, seguramente tendría algún libro en la imprenta y otro en su estudio, pues siempre fue un escritor muy disciplinado y prolífico, retrato con certeza nuestra sociedad en más de una de sus obras, encontrarse con sus letras es encontrarse con una postal de México, no importa cual sea el libro que tengas en tus manos, leer a Carlos Fuentes es mirar nuestra realidad invisible de tan cotidiana, una lectura que te hace perder la dimensión de la línea creativa y la realidad que duele por su cercanía en el día a día de “Región más transparente” que describe a la ciudad de México en los años 50’s, una advertencia de la decadente sociedad que se estaba construyendo para recibir el año dos mil.

Carlos Fuentes, disfruto de la censura en el gobierno de Vicente Fox que prometía un cambio verdadero.

En el 2001, Carlos Abascal, Secretario del Trabajo en el gobierno panista de Vicente Fox, manifestó su descontento por algunos pasajes del libro Aura de Carlos Fuentes, no le gustó que la maestra de su hija que cursaba tercero de secundaria en una escuela católica, hubiera integrado esa lectura en el programa, consiguieron que la maestra fuera apartada de su empleo, pues también había recomendado leer Doce cuentos peregrinos de Gabriel García Márquez.

Carlos Fuentes nació el 11 de noviembre de 1928 en Panamá, Panamá y murió el 15 de mayo de 2012 en la Ciudad de México.

Un comentario en «Nación Poesía: Carlos Fuentes»

  1. Excelente anecdotario en tan breve espacio, felicidades hermano Jorge Villalobos.
    La descripcion del personaje que se dirige a ti, desde que la inicias me llevo inmediatamente al recuerdo del maestro, Juan Jose Arreola, como se le conoce en el ambiente educativo, felicidades por ytan bellas experiencias.
    Arturo Villalobos.

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