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Caciques preocupados y feudos aferrados en defensa del honor económico

Nunca antes en la historia de Jalisco habíamos tenido un gobernador que defendiera al estado contra viento y marea, contra el presidente de la República, opresor, dictador y ahora comunista, anteriormente eran de lo peor pero jamás habían sido comunistas, incluso defiende el presupuesto federal como suyo, como un ¡perro! al estilo López Portillo, nada más que este mandatario es asintomático y no le genera ningún sentimiento ponerse bravucón, altanero y fanfarrón.

Los ciudadanos deberían de sentirse cobijados y protegidos, pero es todo lo contrario, la imagen del gobernador va de mal en pésimo y a pesar de sus nexos político – monetarios con diferentes actores poderosos, pareciera que no le alcanza para evitar ser sometido a la revocación de mandato.

Uno de esos «amigos poderosos» es Raúl Padilla López, el eterno rector virtual de la Universidad de Guadalajara y presidente del Patronato de la Feria Internacional del Libro (FIL), a quien por cierto hace unos años tenía una enemistad encarnizada en la que el feudo Enrique Alfaro le llamaba «cacique y mafioso» a Raúl Padilla, en un encontronazo, por allá cuando el feudo Enrique Alfaro cobraba su quincena como edil de Tlajomulco, en una entrevista, dijo sobre el cacique, que «en las últimas dos décadas, los jaliscienses han sido testigos de los afanes de poder de Raúl Padilla. Su modus operandi ha consistido en intentar cercar y secuestrar varias organizaciones e instituciones públicas locales, incrustando a sus incondicionales en posiciones estratégicas de control político y financiero».

Si Enrique Alfaro leyera esta declaración suya, seguramente se masticaba la lengua.

En esa ocasión, dijo además que «Bajo el velo de la promoción cultural y la renovación académica, Raúl Padilla López ha construido redes de complicidad para convertirse en factor de decisión de la vida pública de Jalisco».

Bajo esta última declaración, este viernes, por cierto; cumpleaños número 67 del presidente Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia mañanera le dedicó unas palabras a Raúl Padilla López, quien incansablemente ha comprado enemistades con el primer mandatario y como no si ha estado cerrando la fuga de recursos que aporta la federación a la máxima casa de estudios UdeG, criticó el discurso que ofreció el cacique de la UdeG el mes pasado en la ciudad de Oviedo España, en marco de la entrega del premio Princesa de Asturias y en el que refiere las siguientes palabras «debemos de defender al libro del populismo».

Lo que sí debe de responder Enrique Alfaro sobre la «amistad» que tiene con el cacique y mafioso presidente del Patronato de la Feria Internacional del Libro y virtual Rector General de la UdeG, Raúl Padilla, para saber si es legítima, es consensuada, o ya forma parte de la pandilla de Padilla.

No es normal que de la noche a la mañana tengan tanto en común a menos que Raúl Padilla le cambiara los pañales al gobernador cuando este apenas era un bodoque de brazos ya que las enemistades entre Raúl Padilla y Francisco Javier Alfaro Anguiano, padre del mandatario estatal, datan desde los años 70 y 80, desde entonces se disputaban el control del Sindicato de los Trabajadores Administrativos y de Servicio de la UdeG, del cual salió victorioso Alfaro Anguiano, con trampas; el sello de la casa.

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Los conflictos se incrementaron cuando a principio de los años 80 ambos se preparaban para suceder en la rectoría al Rector General en turno Jorge Enrique Zambrano Villa, quien dejaría el cargo el 31 de marzo de 1983. En esta ocasión también fue favorecido Alfaro Anguiano gracias a su gran desempeño como dirigente de la temida Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) ya que predominaba un grupo político del cual formaba parte, así es como se convirtió en Rector General de la UdeG desde el 1 de abril de 1983 hasta el 31 de marzo de 1989, desde el 1 de abril de 1989, fecha en que Raúl Padilla se convirtió en Rector General de la UdeG, ha incrementado su poder en diferentes ámbitos a nivel nacional ya que llegó a la rectoría cobijado por el entonces gobernador de Jalisco, Guillermo Cosío Vidaurri afín al entonces presidente de la República Carlos Salinas de Gortari.

No es que se tengan problemas entre Raúl Padilla López y Andrés Manuel López Obrador, sino que es lealtad pura.

Las retóricas van más allá de ser entre personajes de la política pública, actualmente la UdeG está inmiscuida en la compra de pruebas rápidas para detección de covid-19, mismas que Enrique Alfaro compró en conjunto con la universidad, para dar el ejemplo al gobierno federal, tras una compra de pánico y controvertida, al final del día dichas pruebas no cuentan con registro de la cofepris por ello ya no las mencionan y paradójicamente desde entonces se ha incrementado el número de contagios.

Por su parte Raúl Padilla también ha retado al gobierno federal y ha puesto enmedio a la máxima casa de estudios, en el caso de la revista Nexos, por ejemplo, de la cual es director el pseudo intelectual Héctor Aguilar Camín, quien tras ser exhibido por el presidente Andrés Manuel López Obrador por una entrevista que el juntaletras Aguilar Camín sostuvo con otros personajes de su especie en la que comentó «si morena llega a perder las elecciones de 2021, estará tan jodido todo el país que no se va a recuperar muy rápido, probablemente pierda también la revocación de mandato por pendejo y petulante».

No dejó duda de su enojo ya que el gobierno federal canceló la compra de aproximadamente 8000 ejemplares, en pocas palabras, dinero que se tiraba a la basura.

Desde su cuenta de twitter, Raúl Padilla le brindó su profunda solidaridad.

Hasta ahí se entiende que es un gesto amistoso, lo repugnante es que utilicen a la UdeG para pedir limosna en favor del vulgar intelectualoide, días después del tuitazo les llegó un correo electrónico a los docentes y tal vez también a empleados administrativos, invitándolos a suscribirse a la revista Nexos, en el que según dice el que remite, la revista tiene 18 millones de lectores por año, entonces no se entiende por qué ser limosnero.

«A cuidar los libros en la UdeG señores, sobre todo los contables»

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