Breaking News GDL

Cienfuegos, libre como el viento, peligroso como el mar.

 

“El poder no se comparte, se ejerce”
Proverbio militar mexicano.

Gran controversia se ha generado con la desestimación de cargos por los que se le acusaba y repatriación de Salvador Cienfuegos, de Estados Unidos a México, no es para menos ya que no se trata de un caso menor.

Se han dado varias versiones al respecto, una que se escribió en un diario de circulación estadounidense, dice que el gobierno de López Obrador presionó al gobierno de los Estados Unidos amenazando con limitar el trabajo de la DEA en México si es que no se atendía la solicitud del gobierno mexicano.

Existe otra versión aún más infantil en la que según existe una cofradía llamada “El sindicato”, misma que presionó al gobierno completo de López Obrador, a la DEA, a William Barr y al mismísimo Donald Trump, y por esta razón decidieron desestimar todos los cargos en Estados Unidos para que al llegar a México se paseara en completa libertad, esa versión es válida únicamente para las series de las plataformas de streaming.

La realidad es que se trata de una decisión que tiene más tema político que jurídico, por el lado estadounidense, por el lado mexicano como lo externó este miércoles en la conferencia mañanera, el canciller Marcelo Ebrard “no estamos defendiendo a una persona (…), lo que está defendiendo México es un principio, la persona, el general Cienfuegos va a ser sujeto a una investigación en México, para eso se pidió a Estados Unidos toda su evidencia, no quiere decir que ya llegó a México y ¡ya!”

“De modo que para México no existe el escenario de impunidad, sería muy costoso para México haber optado por tener esta conversación con Estados Unidos, lograr que se desestime por primera vez en la historia, los cargos contra un exsecretario de estado, que sea retornado a México y luego no hacer nada”, agregó Marcelo Ebrard.

Siguiendo lo dicho por Marcelo Ebrard y en congruencia con las pruebas presentadas por la DEA sobre la “Operación Padrino”, la cual sigue abierta, entendemos que a Salvador Cienfuegos se le tendría que iniciar un proceso e imputar los mismos delitos por los que hace un mes se le detuvo, conspiración para fabricar, importar y distribuir narcóticos en los Estados Unidos y lavado de dinero.

Por esos días se le negó la libertad por medio de fianza, bajo el argumento de que, de acuerdo a su importancia como militar en retiro, tenía los medios y altas probabilidades de huir del brazo de la justicia, por este motivo y con los antecedentes históricos del Fiscal General de los Estados Unidos, William Barr, toma fuerza la versión político – diplomática.

Es real que las cúpulas militares ejercieron presión mediante un comunicado o al menos eso se habla, en el cual externaron su preocupación al tener a un general en retiro preso en Estados Unidos, y que ante el temor de que salieran a flote más elementos involucrados, independientemente de los delitos señalados ya sean dentro del país o no, para ellos se trata de seguridad nacional, y del desprestigio de la institución, además crearía un antecedente que se podría replicar en otros países en los que serían objeto de desacreditación e incluso de encarcelamiento exista o no delito que perseguir, mientras se demuestre lo contrario.

Por otro lado, tampoco están dispuestos a perder sus privilegios que las medallas y los cargos les dan por añadidura, incluso existen militares en retiro que pudiesen tener empresa sobre todo de servicio que sea empleadora y prestadora de servicios del gobierno federal o de los gobiernos locales, bajo estos argumentos es válido que el presidente haya tomado en cuenta su preocupación, aún más cuando ellos son los que protegen a la ciudadanía en los frentes de batalla, pero de eso a que un general en retiro y acusado de narcotráfico, haya dado la orden al Jefe supremo de las Fuerzas Armadas de México, Andrés Manuel López Obrador, de que lo repatriaran a México, no se ha visto ni en las series televisivas con presupuesto ultra precario.

El argumento sobre la soberanía es muy puntual puesto que en sexenios pasados los agentes de todas las dependencias americanas caminaban entre nosotros como cualquier mexicano, incluso tenían carta abierta para lo que desearan, en el sexenio más mediocre de los últimos treinta años, el del panista Vicente Fox, a través del estulto canciller Jorge Castañeda, se permitió el ingreso de agentes de la DEA sin control, desde entonces han abusado de su autoridad, no se diga en el sexenio más bélico, el del otro panista, Felipe Calderón, que con el pretexto de la iniciativa Mérida, que a final de cuentas solo fue un papelito firmado, los agentes actuaron en total impunidad, incluso se podría decir que dormían en la misma cama con la Procuraduría General de la República, en este sexenio fue cuando se montó un centro de espionaje por ahí del 2011, a través de la entonces titular Marisela Morales, quien posteriormente se hizo acreedora a una investigación por parte de la misma PGR, cuando esta ya estaba como embajadora de México en Italia, es decir el sexenio de Enrique Peña Nieto, por presuntos desvíos en el cobro de recompensas por aprehensión de capos de la droga, se habló entonces que uno de ellos pudo haber sido Miguel Ángel Treviño alias el “Z-40”, es pertinente señalar que después de la aprehensión de Osiel Cárdenas Guillén, los “Z” se aliaron con el cártel de los Beltrán Leyva, ¿tendrá que ver la mano del padrino en eso?

También los expertos con teleprompter han asegurado que Salvador Cienfuegos es asesor de López Obrador, vamos ni siquiera tuvo que ver con la designación del Secretario de la Defensa Nacional actual, la realidad es que los altos rangos del ejército no lo apoyan, desde 2015 ha tenido serias fricciones por proteger incluso a un general que fue jefe de Seguridad de Pemex, León Trauwitz, y quien estaba huachicoleando combustible, por cierto actualmente está prófugo de la justicia.

Lo que sí se tiene son pruebas contundentes de la participación de Salvador Cienfuegos con el cártel de los Beltrán Leyva, a través de la carpeta de investigación de la “Operación Padrino” llevada a cabo por la DEA, y de acuerdo a lo que se ha externado por las autoridades mexicanas, no quedará impune, de acuerdo con el principio al que hace referencia Marcelo Ebrard, pero lo que se dice no se refleja en la realidad, se aprecia cierta defensa hacia el general, por lo que la Fiscalía General de la República tiene que actuar a la brevedad para dar los resultados que todos los mexicanos esperamos, ya que nadie desea que las fuerzas armadas de México tengan fricciones con su jefe supremo por la negligencia de un funcionario autónomo, no se entiende por qué se encuentra en libertad el padrino con su uniforme de impunidad.

La última de las falacias es que los expertos de televisión aseguran que Joe Biden está molesto por este caso, pero para el caso da igual, Donald Trump sigue estando en funciones como presidente de los Estados Unidos por lo que ese argumento chafa no crea ni morbo.

Sólo esperamos que se cierre el caso de Salvador Cienfuegos de manera que no sea contradictorio con la palabra del presidente de la República.

Deja una respuesta