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José Clemente Orozco, aniversario 137 de su natalicio.

 

«Lo que vale es el valor de pensar en voz alta, de decir las cosas tal como se sienten en el momento en que se dicen. Ser lo suficientemente temerario para proclamar lo que uno cree que es la verdad sin importar las consecuencias y caiga quien cayere».
José Clemente Orozco.

Un día como este, en 1883, nace en Zapotlán, hoy Ciudad Guzmán, el muralista internacional José CLemente Orozco, en el estado de Jalisco.

Según las reflexiones de León Trotsky, la «Revolución de Octubre», influyó en el arte y más en el muralismo mexicano que en el propio arte soviético, gracias a los muralistas más reconocidos como Diego Rivera, Frida Khalo, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo y el inclasificable José Clemente Orozco no hay duda de que fueron determinantes en la creación del partido comunista mexicano con apoyo del militante e historiador norteamericano Bertram Wolfe, quien además fue biógrafo de Diego Rivera.

                     Siqueiros, Orozco y Rivera.

José Clemente Orozco fue uno de los creadores del arte pictórico mexicano gracias a sus tendencias artísticas que nacían al otro lado del atlántico, en la vieja Europa.

Clemente Orozco dio acceso a la modernidad estética de toda latinoamérica, influído como era natural, por la pedagogía, el trazo político y social que era el tema de los muralistas mexicanos, empeñados en llevar a cabo una tarea de educar a las masas populares con el objeto de instruir a la toma de decisiones revolucionarias, nacionalistas, tuvieron que buscar un lenguaje plástico, directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones al experimentalismo vanguardista.

Egresado de la carrera de Agricultura y congruente con sus innegables habilidades hacia el dibujo, a los veintitrés años ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Carlos para completar su formación, estudios que no le satisfacían al joven Orozco, es así como en 1909 decide consagrarse por completo a la pintura.

Durante los cinco años siguientes, para conseguir ingresos económicos que le permitieran dedicarse a su verdadera vocación, realizó colaboraciones como caricaturista en algunas publicaciones como «El hijo del ahuizote» y la «Vanguardia», también plasmó una serie de acuarelas en los barrios bajos de la capital mexicana en específico, antros nocturnos, en las que dejaba tatuada sus tendencias expresionistas.

¿Proteccionismo? Clemente Orozco febrero de 1913 «La Vanguardia».

De entre sus primeras grandes obras, su primer cuadro de grandes dimensiones, se encuentra «Las últimas fuerzas españolas», engalanando con honor el castillo de San Juan de Ulúa.

Un año decisivo en la vida del «Goya mexicano» como se le llegó a nombrar, ya que también conseguía reflejar en el lienzo algo más que la realidad física del modelo, de modo que en su obra puede captarse cierta vibración humana a la que no son ajenas las circunstancias, es en 1922, año en el que se une a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Frida Khalo y otros artistas quienes iniciaron el movimiento muralista mexicano, los cuales llenaron de monumentales obras las grandes ciudades del país.

De tendencia nacionalista, didáctica y popular, el movimiento pretendía poner en práctica la concepción del «arte de la calle» que los pintores defendían poniéndolo al servicio de una ideología claramente de izquierda.

Clemente Orozco fue un artista que optó por el compromiso político, cuyos temas referentes a la revolución, reflejan la tragedia y el heroísmo que se encuentra en la historia mexicana.

En 1928, sus obras lo llevan a la ciudad de Nueva York, entre otras ciudades del vecino país, sus exposiciones sobre la revolución le permitieron cubrir sus necesidades económicas, sin embargo en esa exposición neoyorquina tuvo un éxito notable, que derivó en un encargo para realizar las decoraciones murales del Pomona College de California, de las que merece ser destacado un Prometeo. Después decoró también la New School for Social Research de Nueva York.

      Prometeo, Pomona College de California 1928

Se dirigió a Inglaterra pero el carácter inglés le pareció frío y poco apasionado, tras permanecer un breve tiempo se dirigió a París para tomar contacto con las últimas tendencias del momento, decidió entonces emprender el regreso a su tierra natal, en donde inició de nuevo sus grandes obras murales en los edificios públicos.

De sus obras más destacadas en este ámbito resaltan tres que para los jaliscienses son motivo de orgullo y de valor incalculable, en 1936, Clemente Orozco decoró la cúpula y los muros del Paraninfo de la Universidad de Guadalajara.

En 1937 decoró la bóveda y paredes de la escalinata de Palacio de Gobierno, sede de la oficina del gobernador del Estado; ubicado en el corazón de la ciudad de Guadalajara.

Al mismo tiempo decoraba también los interiores del Hospicio Cabañas, siendo esta una de sus obras más grandes, con 57 murales pintados por la mano de José Clemente Orozco.

Cabe resaltar que cuando era apenas un niño, José Clemente Orozco perdió su mano izquierda en un accidente, lo que no fue un obstáculo para que se convirtiera en uno de los más grandes muralistas de la historia de México, falleció en 1949 a causa de un paro respiratorio a la edad de sesenta y seis años. Sus restos reposan en la rotonda de los Jaliscienses ilustres en el centro de Guadalajara.

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