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Abolición de la esclavitud en Guadalajara de 1810

Después de la derrota que sufrieron los insurgentes el 07 de noviembre de 1810, en Aculco >hoy Estado de México<; Ignacio Allende propuso a Miguel Hidalgo separarse con las tropas que dirigía cada uno y trasladarse a Valladolid para fortificarla.

Estando Miguel Hidalgo en Valladolid decidió trasladarse a Guadalajara para atender la invitación de José Antonio El Amo Torres, quien se había apoderado de la plaza.

En varios comunicados que Ignacio Allende envió a Miguel Hidalgo le comentó que no era conveniente que acudiera a Guadalajara porque su presencia en ese lugar solo podía ocasionar desórdenes que darían lugar a que el comandante Félix María Calleja recuperara Guanajuato.

El cura rebelde decidió trasladarse a esa ciudad y no precisamente por la invitación del Amo Torres, resulta que en ese lugar circulaba mucho dinero con lo que resolvería el tema financiero del movimiento y porque había una imprenta que deseaba utilizar para dar a conocer el diario «La Rebelión».

Miguel Hidalgo llegó a San Pedro Tlaquepaque el 26 de noviembre de 1810 en donde fue recibido por personal del ayuntamiento y del cabildo eclesiástico, por Torres y otros cabecillas insurgentes. Ese mismo día ingresó a Guadalajara enmedio de una gran muchedumbre de la cual se pensaba que era en apoyo a los insurgentes pero en realidad lo recibieron de esta manera para evitar la matanza de españoles que vivían en la ciudad y de la cual había ordenado Hidalgo en Guanajuato y Valladolid.

Desde el 19 de octubre Hidalgo ya había ordenado al intendente José María Anzronera, promulgar un precepto para abolir la esclavitud, entre sus artículos señalaba: «que todos los dueños de esclavos deberán darles libertad dentro del término de diez días, so pena de muerte».

Mientras se alojaba Miguel Hidalgo en lo que hoy se conoce como el Palacio de Gobierno, en Guadalajara, el 29 de noviembre publica un bando con el cual da un plazo de 10 días para dejar libres a los esclavos, además deroga las leyes relativas a tributos que pagaban los indígenas.

Don Miguel Hidalgo,

Generalísimo de América, etc.

Desde el feliz momento en que la valiente nación americana tomó las armas para sacudir el pesado yugo que la oprimía durante tres siglos, uno de sus principales objetivos fue apagar tantos frontones con los que no podían avanzar en fortuna; pero como en las urgentes y críticas circunstancias de la época, no se puede lograr la abolición absoluta de los impuestos; Siempre generoso el nuevo gobierno, sin perder de vista fines tan elevados que presagian la prosperidad de los estadounidenses, se esfuerza por que comiencen a gozar de descanso y alivio, tan pronto como la urgencia de la nación lo permita, mediante las siguientes declaraciones: que debe observarse como una ley inviolable.

Que estando en contra de los gritos de la naturaleza, vendiendo a los hombres, las leyes de la esclavitud son abolidas no sólo en cuanto al tráfico y comercio que se hacía de ellas, sino también en cuanto a adquisiciones; para que de acuerdo con el plan del gobierno reciente, puedan adquirir para sí mismos, individuos tan libres como se observa en las otras clases de la república, en consecuencia de lo cual los supuestos del término de diez días, bajo pena de muerte, que por incumplimiento de este artículo les será de aplicación.

Que ninguno de los individuos de las castas de la antigua legislación, que llevarán consigo la ejecución de su degradación en las mismas cartas de pago del tributo que se les exigía, no lo pague en el futuro, quedando exento de tan dañina contribución a la recomendable. vasallo.

Que siendo necesaria por parte de esta alguna remuneración para los gastos forzosos de guerra, y otras indispensables para la defensa y decoro de la nación, aporta un dos por ciento de alcabala en los efectos de la tierra, y con el tres en la de Europa, derogando las leyes que establecen los seis.

Asumiendo los propósitos establecidos de caridad y magnanimidad, se atiende el relevo de los litigantes otorgándoles para siempre la gracia de utilizar el papel común en todos sus negocios, despachos, escritos, documentos y demás trámites judiciales o extrajudiciales, derogando todas las leyes. , certificados y órdenes reales que establezcan el uso de papel sellado.

Que a todo sujeto se le permita francamente la libertad de hacer pólvora, sin exigirle ningún derecho, como ni siquiera a los simples que lo componen; entendido sí, que el gobierno debe ser el preferido en las ventas que se hacen por cuenta de las tropas; también el vino y otras bebidas prohibidas deberán ser gratuitos, otorgando a toda la facultad para poder beneficiarlo y gastar, pagando sí, el derecho establecido en Nueva Galicia.

De igual forma se abolirán los estancos de todo tipo de colores: las demás gravámenes de bienes, arcas comunitarias y todo tipo de pensiones exigidas a los indios.

Finalmente, como se recomienda la protección y promoción de la siembra, beneficio y cosecha del tabaco, los agricultores y otras personas que quieran dedicarse a un campo tan importante de la agricultura se les otorga la facultad de sembrarlo, haciendo tráfico y comercio. de él; entendiendo que quienes emprendan con eficiencia y esfuerzo este tipo de siembra, se convertirán en acreedores de la caridad y franqueza del gobierno.

Y para que llegue a noticia de todos, y tenga su debido cumplimiento, mando que se publique por codo en esta capital y otras ciudades, pueblos y lugares conquistados, enviando el número actual de unidades a los juzgados, jueces y demás personas a quienes corresponda. tu inteligencia.

Dado en la ciudad de Guadalajara, a 29 de noviembre de 1810.
Miguel Hidalgo y Costilla.

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