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General Arteaga, gobernador de Jalisco, se suma como Comandante en Jefe del Ejército del Centro.

Corría el año de 1864 cuando el ejército francés intervencionista de Aquiles Bazaine emprendía su marcha triunfal sobre Guadalajara con un conglomerado de 47 mil efectivos de los cuales 12 mil 920 eran combatientes mexicanos.

El General José María Cayetano Arteaga Magallanes era el gobernador de Jalisco por designación del Ministerio de la Guerra, desde el 20 de junio de 1863 en reemplazo del General Manuel Doblado.

Arteaga había participado en la Batalla de las Cumbres de Acultzingo, el 28 de abril de 1862, en este enfrentamiento el General Arteaga resultó herido en la pierna izquierda por lo que fue retirado del campo de batalla, mientras las tropas del ejército Oriente se replegó a la ciudad de Puebla, en dicha ciudad las tropas republicanas vencieron al feroz ejército francés en la célebre Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862, en la que por obviedad el General Arteaga no participó.

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Aún en recuperación de sus heridas, Arteaga fue enviado a Jalisco para ocupar el cargo de gobernador, mismo que se vio obligado a dejar el 4 de enero de 1864 tras el avance de las tropas francesas.

Arteaga no opuso resistencia en el avance de las tropas, sin embargo siguiendo los protocolos de la estrategia, fortificó el puente Tototlán con una fuerza de alrededor de 5 mil hombres de los batallones 5° y 11° de infantería de la Guardia Nacional, quedando la ciudad sin soldados.

Ante el arribo del ejército de Luis Napoleón III a la ciudad de Guadalajara, la sociedad tapatía no mostró empatía alguna sino todo lo contrario, se encerraron en sus casas, ante la falta de autoridades los comerciantes conformaron una patrulla armada para realizar rondines por las calles del centro.

Desde su cuartel en Tototlán, el 21 de julio de ese mismo año, el General Arteaga es designado Comandante en Jefe del Ejército del Centro, el 12 de octubre se dirigió junto con los Generales Carlos Salazar y Vicente Riva Palacio, a Santa Ana Amatlán, en busca de Ramón Méndez quien para entonces ya los había traicionado.

A la mañana siguiente el 13 de octubre, las tropas de Ramón Méndez arrestaron de inmediato al General Arteaga, Carlos Salazar trató de defenderse pero al terminarse las municiones se rindió ante los imperialistas, Vicente Riva Palacio logró escapar, poco después se supo que dos oficiales fueron comprados por el ejército imperialista para que entregaran al ejército del Centro, por esta acción, Ramón Méndez recibió el grado de General.

De acuerdo a la ley de 1865, recién promulgada por el Emperador Maximiliano, «todos aquellos que se revelaran contra el Imperio, serían pasados por las armas sin juicio alguno».

Ramón Méndez les comunicó a los prisioneros que serían trasladados a Uruapan y ahí los fusilaran (junto con Arteaga y Salazar también fueron capturados los tenientes coronel José Trinidad Villagómez y Jesús Díaz Ruíz, también el capitán Juan González.

El General Arteaga le escribió una carta a su madre en la que le dice que su único delito había sido pelear por la independencia de su patria y que sería fusilado.

La mañana siguiente después de haber llegado a Uruapan, el General Arteaga le pidió a Carlos Salazar que lo ayudara a ponerse de pie frente al pelotón, con valentía, a lo que el General Carlos Salazar respondió «no se preocupe general ahora mismo les mostraremos cómo mueren los hombres», fueron llevados los cinco presos a la plaza principal de Uruapan, el General Arteaga se dirigió al pelotón diciendo: «muero defendiendo la integridad de mi patria, no como general sino como ciudadano», Carlos Salazar desabrochó su camisa mostrando en dónde debían disparar pronunciando las palabras: «voy a enseñar cómo muere un leal republicano asesinado por traidores», inmediatamente se escuchó la voz de ¡fuego!.

Fueron sepultados en Uruapan, al término de la intervención francesa se decidió que los cuerpos de los generales Arteaga y Salazar fueran trasladados a la Ciudad de México y fueron sepultados en el panteón de San Fernando, a ambos se les conoce como los «mártires de Uruapan» y el general Arteaga fue declarado como Benemérito de la Patria.

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