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Del llano en llamas a Pedro Páramo.

El 7 de enero de 1986 fallece en la Ciudad de México el escritor, guionista y fotógrafo jalisciense Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, mejor conocido como «Juan Rulfo».

Un solo libro de cuentos «El llano en llamas» y una única novela «Pedro Páramo», fueron suficientes para que Juan Rulfo trascendiera como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX.

Su obra breve pero poderosa, ocupa un importante reconocimiento dentro del llamado boom de la literatura de los años 60.

Nacido en Apulco, municipio de Sayula, Jalisco; a los siete años de edad, en 1923 sufrió en carne propia los embates de la Guerra Cristera, su padre fue asesinado por Guadalupe Nava Palacios, cuatro años después falleció su señora madre, se trasladó a Guadalajara para seguir con sus estudios en el Colegio Luis Silva, del que él mismo calificó como «correccional».

En 1930 participó en la Revista México, para 1933 intentó ingresar a la Universidad de Guadalajara, pero al estar en huelga se trasladó a la Ciudad de México en donde asistió como oyente en el Colegio de San Ildefonso.

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En 1934 Juan Rulfo empezó a asistir a conferencias en la Facultad de Filosofía y Letras de México, en donde escuchó filósofos como Antonio Caso, Eduardo García Máynez y políticos como Vicente Lombardo Toledano, también empezó a escribir sus primeros trabajos literarios y a colaborar en la Revista América.

Desde 1937 se desempeñó como agente de inmigración en la Secretaría de Gobernación, a partir de 1938 empezó a viajar por algunas regiones del país, esa actividad lo llevó a la ciudad de Guadalajara, en donde conoció a su amigo Juan José Arreola, en 1941, para entonces, Juan Rulfo ya había publicado algunos de sus cuentos más relevantes, en 1946 se dedicó también a la fotografía, otra de sus pasiones.

De 1947 a 1952 trabajó en la compañía Goodrich- Euzkadi, como capataz y como agente viajero.

En 1953 Juan Rulfo publicó el libro de cuentos «El llano en llamas», en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica, incluyó algunos relatos previamente publicados en distintas revistas, entre 1952 y 1954, fue becario del Centro Mexicano de Escritores, en donde concluyó y leyó fragmentos de su primer novela «Pedro Páramo».

Finalmente «Pedro Páramo» fue publicado en 1955 marcando un éxito en la carrera literaria misma que le valió numerosas reseñas positivas de Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Susan Sotang, solo por mencionar algunos.

Entre 1956 y 1958, Juan Rulfo escribió su segunda novela «El gallo de oro», misma que sirvió como argumento para Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes para dar forma al guión de la película homónima de Roberto Gavaldón estrenada en 1964.

La novela fue publicada hasta 1980 por la insistencia de los más allegados a Juan Rulfo, de esta existen traducciones al alemán, italiano, francés y portugués.

De su legado como fotógrafo existen más de 6 mil negativos, de este trabajo, Juan Rulfo publicó un libro con una selección de 100 fotografías. La editorial RM ha publicado varios libros con imágenes de Juan Rulfo en las que el artista capturó postales de edificios, paisajes, pueblos, artistas, escritores, amigos y familiares.

En 1956, el cineasta Emilio «El indio Fernández» le solicitó a Juan Rulfo algunos guiones para sus películas, Rulfo en colaboración de su amigo Juan José Arreola, compartió algunos de ellos.

Juan Rulfo falleció la tarde del 7 de enero de 1986, en la Ciudad de México a causa de un cáncer de pulmón, su partida conmocionó al gremio cultural de México.

«No puedo creerlo; no puedo decir que esté muerto. Él no ha muerto; ha nacido con todos los que amamos la literatura; no creo en las letras universales, creo en las letras de Sayula; su obra es la más notable realización del impulso de un pueblo. Rulfo consagró la voz de la tierra. Nadie puede continuar su obra, ni él mismo se atrevió a hacerlo».J

JuanJosé Arreola.

«Ya no se escucha sino el silencio de las soledades. Admirar profundamente a un gran narrador es todavía un lujo a nuestro alcance».

Carlos Monsiváis.

En Comala, Colima; existe una estatua en tamaño natural de Juan Rulfo, sentado en una banca del pueblo y leyendo su obra maestra «Pedro Páramo».

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