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La derrota de las fuerzas insurgentes en la Batalla del Puente Calderón.

 

Corría el año de 1811, el 17 de enero se libró la Batalla del Puente Calderón, que sirvió de escenario para derrotar a las fuerzas insurgentes por parte del ejército realista.

De este acontecimiento encabezado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, y el militar Ignacio Allende; culminó la campaña militar de Miguel Hidalgo y Costilla, ya que las secuelas de ello fueron de mayor importancia que el acontecimiento mismo.

Ese día del enfrentamiento entre ambos bandos en el Puente Calderón (localizado cerca de la ciudad de Guadalajara), evidenció el contraste tanto en ideales de lucha como en su conformación, por un lado los insurgentes eran en total unos 25 mil efectivos, de los cuales la gran mayoría no contaba con formación militar, ni tenían armas de fuego, era más la efervescencia de los combatientes que se sumaron al movimiento de manera fortuita, por su parte el ejército realista estaba integrado por una fuerza de al menos 6 mil soldados que, a pesar de haber recibido instrucción castrense, muchos de ellos no tenían experiencia en combate, debido a la conformación que fue en un lapso corto de tiempo.

Esto llevó al movimiento independentista a alcanzar su primera gran victoria en la Batalla del Monte las Cruces, lo que les dio la posibilidad de ocupar la Ciudad de México, por diversos motivos Miguel Hidalgo decidió no hacerlo.

Sin embargo en la Batalla del Puente Calderón salieron a flote las ventajas y desventajas de ambos contingentes armados, los insurgentes no eran lo suficientemente efectivos para hacer retroceder al enemigo pues contaban con poco armamento y los que portaban armas eran bastante precarias, arcos, flechas, piedras, machetes, cuchillos y unos cuantos fusiles; prácticamente pelearon con los puños. Por el ejército realista, contaban con sables, fusiles, pistolas y carabinas, además el adiestramiento militar les permitió tomas una mejor posición dentro del campo de batalla, consiguieron alcanzar distintos puntos en donde se encontraba la artillería de los insurrectos.

Sin embargo, el general a cargo del ejército realista, Félix María Calleja, se quejó ante el Virrey Francisco Javier Venegas de que la división comandada por el Conde de la Cadena, se apartó del plan de ataque, lo que ocasionó su propia muerte.

«Con este motivo, no debo omitir manifestar a vuestra excelencia que el resultado de la acción de ayer sobre el Puente Calderón, habría sido más feliz, si el señor Conde de la Cadena, llevado de su ardiente espíritu, no se hubiese apartado del plan que me propuse y le fijé, reducido, a que atacado por la izquierda con una división que pude a sus órdenes, aguardase mi movimiento por la derecha para caer a un tiempo con todas las fuerzas sobre el enemigo»

Cartas reservadas entre Calleja y el Virrey.

Otro de los infortunios que tuvo el contingente insurrecto, fue el desventurado incendio que se dio en la zona de combate del lado de los insurgentes, lo que ocasionó la desbandada en plena batalla.

La derrota del movimiento insurgente propició un distanciamiento entre Miguel Hidalgo e Ignacio Allende; este último derogaría la jurisdicción militar del cura sobre el ejército insurgente.

Dentro del ejército vencedor uno de los más beneficiados fue precisamente Félix María Calleja, quien fue reconocido en 1818 con el título de nobiliario de «Conde de Calderón», además ocupó el cargo de Virrey de 1813 a 1816, periodo en el cual conformó una fuerza militar que fue capaz de desarticular con el ejército del héroe José María Morelos, el Siervo de la Nación.

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