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La «ciencia» del amor: del cerebro al corazón.

Algunos poetas dicen que «el amor entra por los ojos», otros menos románticos explican que «el amor comienza por la nariz» y los más eclécticos aseguran que «el amor entra por la panza». Diferentes estudios aseguran que esta interrelación tiene que ver con la preservación de genes o la influencia de hormonas.

  • Del realismo mágico de Laura Esquivel al «laberinto» de los péptidos reguladores digestivos

«Tita, la menor de tres hermanas, nace en la cocina prematuramente «empujada al mundo por un torrente desbordado de lágrimas». Crece rodeada por olores de especias, sopas, leche hervida, ajos, cebolla, cilantro y perejil. La atiende Nacha, la cocinera de la familia. Gracias a ella, adquiere ese fuerte vínculo con el arte culinario. La comida se vuelve su manera de expresión, provocando a quien pruebe de su gastronomía: desde una indescriptible tristeza hasta el más ardiente deseo».

«Como agua para chocolate» (Laura Esquivel, 1989) es una novela rosa que relata la vida de una mujer (Tita -personaje principal-), sus amoríos y la relación de esta con su familia, todo relacionado con la importancia de la cocina y las recetas típicas mexicanas. Ambientada en Piedras Negras, Coahuila durante la época de la Revolución mexicana, «Como agua para chocolate» es una extensa alegoría a la frase: «el amor entra por la panza» pues los humanos asociamos la comida con el placer. Por otro lado, nos brinda un entorno representativo de sus personajes: Tita y Pedro: los oprimidos, Mamá Elena y Rosaura: los opresores y Gertrudis: la ideología revolucionaria (cambio / libertad).

EI conjunto formado por el estomago, intestino, hígado y páncreas se puede considerar como el mayor sistema endocrino del cuerpo humano. No sólo sintetiza y Iibera numerosas sustancias con características hormonales, sino que es el blanco de la acción de muchas hormonas que se sintetizan tanto dentro como fuera del mismo.

Investigadores de la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard, infirieron mediante una encuesta, que las familias americanas consideran a la comida como una forma de demostrar afecto. Además, el doctor John Allen de la Universidad del Sur de California, descubrió que el cerebro humano evolucionó de tal manera que éste asocia el acto de comer con el placer. Junto con esto, el doctor Allen afirma que nuestro sentido de supervivencia reconoce a aquellas personas con las que comemos, las cuales nos otorgan seguridad.

El efecto químico que tiene la comida en nuestro organismo también puede cambiar dependiendo de nuestro estado de ánimo. Un estudio realizado por la Universidad de Granada y la Pontificia Universidad Católica de Argentina, descubrió que el sabor de la comida puede cambiar dependiendo si estamos tristes o alegres.

El conocimiento que se posee actualmente de los péptidos reguladores gastrointestinales se ha alcanzado gracias al progreso de las técnicas de laboratorio. Así, basándose en la medida de la actividad biológica se han podido aislar de diferentes tejidos numerosos péptidos: gastrina, secretina, colecistoquinina, neurotensina, péptido intestinal vasoactivo, glucagón e insulina, entre otros; múltiples estudios científicos han permitido no sólo saber cual es su acción biológica, sino que también conocer sus efectos clínicos.

  • Poesía con la razón y el corazón

Un año antes de que saliera «El amor en los tiempos del cólera», de Gabriel García Márquez, hubo una obra inédita elaborada por otro ilustre García (Federico García Lorca) que causó revuelo entre los amantes del amor: «Los sonetos de amor oscuro». Escritos durante los últimos años de la vida del poeta entre 1934 y 1936, y a pesar de que algunos versos circularon clandestinamente, fueron «protegidos» en una fría caja fuerte de acero por casi medio siglo, hasta su publicación en 1984. Hay uno, «Llagas de amor», que reclama la atención por su belleza y remitir a la «amarga ciencia» del amor:

«Esta luz, este fuego que devora.

Este paisaje gris que me rodea.

Este dolor por una sola idea.

Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora lira sin pulso ya, lúbrica tea.

Este peso del mar que me golpea.

Este alacrán que por mi pecho mora.
Son guirnalda de amor, cama de herido, donde sin sueño, sueño tu presencia entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia me da tu corazón valle tendido con cicuta y pasión de amarga ciencia».

Este soneto, que se refiere a la memoria de un amor imposible, se compone de dos cuartetos y dos tercetos; su rima es consonante, con versos endecasílabos. A pesar de eso y más, los eruditos en lingüística estructural, en psicolingüística, en sociolingüística, en análisis del discurso, en sociología de la literatura, en semiótica, en retórica, en versología y en hermenéutica no se han puesto de acuerdo sobre lo que es y no es poesía, y mucho menos poesía de amor.

  • Hormonas

Desde la perspectiva de la «amarga ciencia», el enamorado Federico, antes que «cicuta» debió estar bajo los efectos de la oxitocina, hormona asociada con la empatía y mostrar bajos niveles de serotonina, semejantes a los que presentan la personas con desórdenes psicológicos obsesivo-compulsivos. Algo de razón tenía el otro García (Rubén Darío) cuando dijo: «Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura».

El amor romántico es una de las emociones más frecuentes entre los humanos. Mientras la palabra «Dios» aparece unas 200 millones de veces en internet, la palabra «amor» tiene cerca de 400 millones de entradas. Si se toman en cuenta todos los idiomas, entonces surge cerca de 20 mil millones de veces. Con excepción de la física, todas las ciencias han procurado desenmarañar los secretos de amor. Aun así, es poco entendido.

Durante gran parte del siglo XX, las ideas sobre el amor estuvieron dominadas por las concepciones sexistas de Freud, que proponían como partida los estadios, anal, oral, fálico y genital, y la noción del complejo de Edipo, así como la risible idea sobre la «envidia al pene». Con la reivindicación de las mujeres y de los homosexuales, así como con el surgimiento de la psicología experimental y la neurofisiología, estas ideas han sido borradas ; al grado tal, que la revista más influyente en psicología Psychological Science publicó en 1996: «…desde el punto de vista científico y terapéutico, no existe beneficio ni nada que decir del sistema freudiano, de sus componentes o cualquiera de sus dogmas». RIP…

El amor romántico es la culminación de la interrelación compleja entre la biología, la química, el ambiente y la cultura. Por eso es poco probable que haya dos personas que experimenten el amor del mismo modo. Sin embargo, hay elementos comunes en todos los enamorados, lo cual sugiere que el amor tiene una función adaptativa para la especie, desde la perspectiva de la selección natural.

Según el psicólogo Steven Pinker, el amor surgió durante la evolución como un mecanismo para motivar a los individuos a cumplir tareas esenciales, tales como el cuido, la protección, la alimentación y la reproducción. Es un proceso derivado del altruismo, el que se registra en las especies sociales para favorecer la transferencia de los genes mediante la cooperación más que por la competencia. Esta es la razón por la que los padres están dispuestos a sacrificarse por sus hijos, pues parte de su ADN está representado en los críos y, por tanto, el altruismo asegura la transferencia y preeminencia de sus genes.

Al contrario del amor filial, el amor romántico ocurre entre personas no relacionadas por parentesco. En el caso de los heterosexuales, los vínculos afectivos aseguran la reproducción y protección de la pareja, la ofrenda y la colaboración en la crianza de los hijos. En especies semimonógamas (o semipolígamas) como los humanos, se ha propuesto que el amor romántico asegura el cuidado de los genes, incluso desde el vientre de la madre, favoreciendo la unión, por lo menos por el periodo requerido para la crianza.

  • Las facetas

Se ha planteado que la «química» del amor romántico, ya sea homosexual o heterosexual, presenta tres etapas que impactan zonas específicas del cerebro.

La primera es el deseo. En general, escoger a una pareja potencial toma unos tres minutos. El amor comienza por la nariz, ya que, de acuerdo con este dato científico del amor, es el olor de la otra persona la que guía a fijarse en ella, puesto que los seres humanos se sienten atraídos por personas con sistemas inmunitarios diferentes al propio.

Los otros elementos determinantes son: el lenguaje corporal (50%), la cadencia de la voz (40%) y la conversación (10%). En esta etapa, los involucrados son víctimas de un plan natural en el que participan la testosterona (masculino) y los estrógenos (femenino), hormonas que promueven la relación física y sexual.

Otros estudios sobre emparejamiento ponen de manifiesto que las respuestas de hombres y mujeres son diferentes. Los experimentos apuntan a que las mujeres más agraciadas poseen olores más eróticos. Contrario a lo que sucede con los hombres: mientras más atractiva resulta la cara masculina menos erótico es su olor. Asimismo, otras investigaciones aseguran que los niveles de testosterona aumentan cuando el hombre huele sustancias vaginales llamadas copulinas, producidas durante la ovulación.

La segunda es la atracción. Esta es la etapa de mayor empatía y diversión entre los enamorados; los amantes pasan mucho tiempo juntos, retozando y pensando en el «otro» de manera compulsiva. En esta etapa, la noradrenalina, la dopamina y la serotonina son los neurotransmisores que impactan al cerebro. La noradrenalina es responsable de la euforia. Induce un estado de alerta, en el que el corazón late más rápido, hay menos sueño, poca hambre y estimula el disfrute de los pequeños detalles de forma exquisita. La dopamina proporciona placer, por lo que tiene un efecto parecido al de la cocaína y por tanto es adictiva. Durante esta etapa, los niveles de serotonina disminuyen y, como en García Lorca, induce al cerebro a pensar de manera compulsiva en el ser amado, causando que las personas se vuelvan «locas de amor».

El cosquilleo en el cuerpo, la elevación de la temperatura, la sensación de mariposas en el estómago son producto de la combinación de hormonas antes mencionadas. Ese estado de euforia indescriptible, que se produce durante la época de enamoramiento, es un estímulo positivo, apoyado por la hormona de la adrenalina, que altera la percepción del entorno. Al mismo tiempo se dispara una sustancia llamada feniletilamina, químicamente es una amina aromática muy simple; es además un alcaloide y un neurotrasmisor. En el cerebro humano, se le atribuyen roles como neuromodulador o neurotransmisor que produce euforia, ansiedad y alegría.

El tercer periodo es la consolidación. En esta etapa el cerebro produce endorfinas, las cuales generan una sensación de bienestar, así como la llamada «hormona del amor»: la oxitocina, hormona que también se libera durante el orgasmo, el parto, la lactancia y la crianza. Esta favorece que las parejas permanezcan juntas por periodos prolongados, se consoliden para la crianza y para proyectos de vida a largo plazo.

Además, la vasopresina, también liberada durante el orgasmo, colabora con la oxitocina para fortalecer los vínculos.

Las mismas causas evolutivas que inducen a la pasión del amor romántico generan un lado oscuro. Las telenovelas, los tangos y las canciones rancheras son testigos de los celos, el control, la duda, la rabia, la desilusión y el despecho; todos, promovidos por una química menos estudiada que impacta zonas desconocidas del cerebro. Según Pinker, estos comportamientos pudieron haber surgido durante la evolución como «detectores» para «asegurar» al ser amado y que los lazos amorosos permanecieran durante la diversidad del contacto social.

Ya Gabo, el maestro del amor lo advertía: «Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor».

El autor es científico.

2 comentarios en «La «ciencia» del amor: del cerebro al corazón.»

  1. Si de acuerdo con estas definiciones pero existe un texto que se llama las 101 formas de Amar y habla del aspecto Histórico-Social-Religioso que nuestra sociedad nos ha impuesto en nuestras mentes para concebir y creer en el Amor, te lo recomiendo además de que los aspectos químicos y fisiológicos que mencionaste son determinantes en cómo concebir El Amor
    Me encanto la parte de Cómo Agua para Chocolate
    Gracias

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