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Quetzalcóatl 2021: el despertar de las consciencias.

Quetzalcóatl, una de las deidades prehispánicas más importantes en Mesoamérica, también conocido como la «Serpiente Emplumada», es la nueva imagen oficial del Gobierno Federal de México para 2021.

Quetzalcóatl es una figura mitológica que encierra un sincretismo cultural y religioso. Es una deidad que representa la dualidad inherente a la condición humana: la «serpiente» es el cuerpo físico con sus limitaciones y las «plumas» son los principios espirituales.

El entendimiento del presente artículo requiere de un planteamiento holístico, pues la comprensión de Quetzalcóatl como un fenómeno complejo, precisa de un abordaje histórico, filosófico, científico, político, religioso, económico, militar y cultural del mismo.

Quetzalcóatl vs. Tezcatlipoca.

Según la cosmogonía náhuatl, el dios Iztauhqui-tezcatlipoca (Quetzalcóatl) es uno de los cuatro hijos de los dioses primordiales llamados Ometecuhtli y Omecíhuatl, bajo el relato de la creación del universo, de los cuales representan las esencia masculina y femenina de la creación, por lo que Quetzalcóatl simboliza la vida, la luz, la sabiduría, la fertilidad y el conocimiento, así como patrón de los vientos y del día, es el regidor del Oeste con el nombre de Tezcatlipoca Blanco.

Debido a que consideraban que todo el Universo tiene una naturaleza dual o polar, los toltecas creían que el Ser Supremo tiene una doble condición. Por un lado crea el mundo y por el otro lo destruye. La función destructora de Quetzalcóatl recibió el nombre de Tezcatlipoca Negro o simplemente Tezcatlipoca, «espejo negro que humea», cuya etimología es la siguiente: tezcatl «espejo» tliltic, «negro» poca, «humo».

Con un fin didáctico, el mito acentuaba la contradicción entre Quetzalcóatl y Tezcatlipoca. Sin embargo, su identidad esencial queda establecida en los códices y otros testimonios gráficos, donde ambas deidades comparten los mismos atributos.

Quetzalcóatl y el humanismo semita.

Quetzalcóatl, héroe fundador y civilizador, dios, príncipe, artista y artesano, «Lucero de la Mañana», es una de las figuras -o complejo simbólico- más fascinantes del México Antiguo. Muchos autores han escrito acerca de él; su ubicuidad y su misterio permanecen y constituyen uno de los meollos para comprender la historia de las grandes civilizaciones en Mesoamérica. No olvidemos que en la historia de la humanidad han existido personajes con una marcada sabiduría que su voz hace eco hasta nuestros días, Quetzalcóatl no es la excepción.

Recientes estudios arqueológicos sugieren que los orígenes de Quetzalcóatl son más antiguos de lo que se había creído. Uno de los primeros templos que se le consagraron fue el de Teotihuacán, construido en torno al año 200 d.C. Pero los comienzos de su culto plantean un enigma: ¿estamos ante un personaje histórico, posteriormente divinizado, o ya nació como protagonista de un mito? El nombre Quetzalcóatl también constituyó un título sacerdotal y, tal vez, real. Laurette Sejournè, una arqueóloga de origen francés que realizó excavaciones en Teotihuacán en los años sesenta, ha intentado arrojar luz sobre su figura, venerada en México y Centroamérica, estableciendo conexiones entre el simbolismo esotérico de esta deidad y su doctrina escatológica.

Según Sejournè, la ciudad de Teotihuacán está construida para simbolizar el camino ascendente del espíritu humano, porque el Templo de la Serpiente Emplumada se ubica sobre una superficie rebajada respecto a la planimetría general y a la imponente Pirámide del Sol. Además, en el Templo se suceden las cabezas de reptiles emplumados y las cabezas de Tlaloc, que representarían el drama humano de la encarnación y el misterio de la vida. La vida se concebiría como el fruto de la unión de los contrarios: agua y fuego. De modo que estas figuras simbolizarían las fuerzas primigenias de la Creación, nacida de la confrontación entre materia y espíritu, vida y muerte, luz y tinieblas. Por último, la Calzada de los Muertos representaría el camino que los neófitos de la doctrina de Quetzalcóatl recorrían para llegar a la Pirámide del Sol, probable lugar de iniciación.

La Serpiente Emplumada designa a un dios civilizador. También se erige en el primer maestro espiritual precolombino que supera el pecado y trasciende la materia para transformarse en Luz, después de purificarse por el fuego. La versión más difundida del mito azteca lo describe como un rey casto que, en estado de ebriedad, comete un pecado carnal y, arrepentido, se da muerte para expiar su culpa. Lo anterior se puede corroborar con los siguientes fragmentos:

  • El ídolo mayor de sus dioses llaman Quetzalcóatl, dios del aire, que fue fundador de la ciudad; virgen, como ellos dicen, y de grandísima penitencia; instituidor del ayuno, del sacar sangre de la lengua y orejas, de que no sacrificasen sino codornices, palomas y cosas de caza», fragmento tomado de Francisco López de Gómara en «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, publicada en 1632.
  • Y se dice, se refiere, que cuando vivía Quetzalcóatl, muchas veces los hechiceros quisieron engañarlo, para que hiciera sacrificios humanos. que sacrificara hombres; él nunca quiso, porque quería mucho a su pueblo que eran los toltecas. Sus ofrendas eran siempre serpientes, aves, mariposas, que él sacrificaba. Y se dice, se refiere, que esto enojó a los hechiceros. Así empezaron éstos a escarnecerlo, a hacer burla de él. Decían, deseaban los hechiceros afligir a Quetzalcóatl, para que éste al fin se fuera, como en verdad sucedió», fragmento tomado de Elisa Ramírez en «Historia del sabio señor Quetzalcóatl», Revista Arqueología Mexicana, Año 2002, Vol. IX, Núm. 53, pp. 50-53.

De acuerdo con la cosmogonía prehispánica, Quetzalcoátl llegó a la zona maya de la península de Yucatán (sureste del actual México) donde fue reconocido como un gran jefe guerrero. Fundó la liga del Mayapán y conquistó la ciudad de Chichén Itzá donde fue conocido bajo el nombre de Kukulkán (k’u uk’um, «pluma» y kaan, «serpiente»).

Aunque se tiene registro (más no evidencia) de su probable origen, se sabe que Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, personaje histórico del Cem Ānáhuac (no confundir con la deidad), no fue un hombre rubio ni de ojos azules, pero de acuerdo con distintas fuentes, se sugiere una posible procedencia semítica conforme a las características antropométricas descritas en ellas. Cē Ácatl Tōlpīltzin fue considerado la representación de Quetzalcóatl en la tierra, por lo que distintos autores lo enmarcan en una vida ejemplar y casta.

Oriundos de la península arábiga, los semitas han desempeñado desde tiempos remotos un papel importante en la historia política, cultural y religiosa de la humanidad. Desde un punto de vista racial, los semitas tienen rasgos físicos muy típicos: estatura media, craneo alargado (dolicocéfalo), tez blanca pero no demasiado clara, ojos y pelo oscuro, así como la naríz de una forma especial (perfil semejante a un seis) y lóbulos muy pronunciados. Desde un punto de vista social, las costumbres semíticas más afines a las mesoamericanas son las siguientes: los besos en las mejillas, el llamar «hermanos» a los parientes más cercanos, la costumbre de tomar baños frecuentes, el respeto a la naturaleza, las institucionales (el jubileo hebreo de 50 años comparado con el ciclo mesoamericano de 52 años, la ley del levirato, entre otras) y, claro, la religión (politeístas, propensos a los sacrificios).

Tomás Doreste, en su libro «Las insólitas profecías de Quetzalcóatl» menciona las distintas versiones sobre quién fue Quetzalcóatl; en general se basan en las leyendas sobre gente que atravesó los océanos y llegó a América. Brevemente, los supuestos orígenes semíticos de Quetzalcóatl serían los siguientes:

  • Se le identifica a Quetzalcóatl con Gilgamesh, quien viajó a unas tierras situadas al otro lado del mar.
  • Sería Naram Sim, nieto de Sargón de Babilonia quien en el siglo XXV antes de la era cristiana organizó una expedición hacia el oeste (Hyatt Verrill).
  • Un fenicio y su grupo que viajó en el siglo VII a.e. (Constante Irving).
  • Santo Tomás, quien arribó en el siglo I a América para convertir al cristianismo a los indígenas (frailes de la Colonia y L. Taylor Hansen).
    Según una antigua leyenda, 24 parejas que procedían del Mediterráneo oriental llegaron a Norteamérica en el siglo XXI a.C.
  • Un cretense que huyó de la isla cuando hizo erupción el volcán de la isla de Thera.
  • Un egipcio de la corte de Akhenaton que seguía su doctrina religiosa, semejante a la que preconizaría Quetzalcóatl.
  • Fue un judío perteneciente a una de las «diez tribus perdidas» del Antiguo Israel (Lord Kingsborough).
    Un sobreviviente de la Atlántida devorada por el mar hace 10 o 12 mil años (Augustus Le Plongeon, E. H. Thompson y el abate Brasseur de Bourbourg).

De cualquier manera, es muy sugerente que haya existido una cultura madre que desapareció con los cambios geológicos. Graham Hancock en su libro «Las Huellas de Los Dioses» presenta a Quetzalcóatl como uno de los sobrevivientes de una civilización muy avanzada anterior a la época histórica, una época que pervive en los mitos como un paraíso en el que caminaban los dioses.

El mesías americano.

Durante milenios la «hipótesis del redentor» ha prevalecido intacta, significando la esperanza de la humanidad dentro del contexto histórico de diversas culturas. Sin embargo, existen otras hipótesis que han surgido al interior de las mismas culturas, filosofías o teologías.

Albert Gozlan, sostiene que el «fenómeno mesías» es la generación de consciencia en un creciente número de personas encargadas de salvar al mundo, es decir, no es una sola persona, sino un colectivo con esa misma determinación que asume la responsabilidad de salvarse a sí mismo, a otros seres humanos, a otras especies y al planeta mismo. La palabra mesías deriva del vocablo hebreo «mashiah» que a su vez, se descompone en dos palabras: «yesh» y «moah» que significa «hay cerebro», a lo cual Gozlan lo define cómo que «hay un conocimiento superior, muy por encima del conocimiento cartesiano y muy cercano a lo que la física cuántica está desarrollando en estos momentos. ¿Qué es el mesías? Es una manera de evolucionar por encima de la lógica».

Al respecto, Rabí Simón, en una introducción al Zohar, sostiene que «la palabra mesías se refiere a nuestras propias acciones individuales que aceleran su llegada… debemos alcanzar aspectos del mesías dentro de nosotros mismos para acelerar la llegada del mesías global». Esta concepción del mesías no es ajena a las raíces profundas de la sabiduría de los pueblos originarios de Mesoamérica, por ejemplo, el historiador y ambientalista Alberto Ruz se refiere a la creencia de pueblos como el maya, tolteca o azteca, como el «retorno de Quetzalcóatl» o «Kukulcán» como una esencia que despierta en la consciencia de una determinada población, cuyos miembros trabajan unificados del microcosmos al macrocosmos y viceversa para que surja una nueva humanidad.

Al respecto, también sostiene el historiador y escritor Antonio Velasco Piña, como retorno de Quetzalcóatl al que, de acuerdo con los calendarios cósmicos de estas culturas se referían precisamente a estos tiempos y la compara con la primavera: «no se trata del momento de elegir a la reina de la primavera, sino de una energía disponible para el florecimiento de la vida… lo mismo con el advenimiento de la llegada del Quetzalcóatl colectivo».

Las pruebas de los riegos a la supervivencia del género humano son contundentes, muestra de ello es la actual crisis sanitaria. En México los peligros pudieron ser mayores de no ser por el «retorno de Quetzalcóatl», pues resulta que en estos tiempos del «mesías colectivo», la Serpiente Emplumada ha encarnado en la figura presidencial, una valiosísima responsabilidad que sin duda hay que honrar y respetar, pues todos somos parte de una misma consciencia. De tal manera que quienes asumimos dicha consciencia, la buscamos encarnar todos los días en nuestra circunstancia y contexto, es decir, va mucho más allá del mensajero, es el mensaje y se trata de un renacer humano desde México.

1521: Inicios de la globalización.

Desde una perspectiva global, lo que cambió la suerte de Europa, fue su inesperado acceso a las riquezas humanas, ecológicas, minerales y materiales del hemisferio americano. Esto lo lograron porque diversos agentes de la dinastía de los Habsburgo – tanto europeos como amerindios – establecieron un imperio sin precedente en la historia del mundo. Los imperios «territoriales» (aquellos que buscaban dominar un territorio para aprovechar los recursos humanos y materiales que contenía) solían ser contiguos a la metrópolis no solo por la facilidad de acceso que esto le daba al poder imperial, sino también porque ahí encontrarían sociedades con costumbres afines que explotaban ecosistemas parecidos para producir recursos familiares y por lo tanto deseables. Los imperios de «ultramar» que había producido Europa solían tener fines primordialmente comerciales y se caracterizaban por la creación de pequeños emporios centrados en asentamientos litorales. Desde esta perspectiva, el parteaguas en las grandes corrientes de la historia global empezó en 1519, cuando la expedición lidereada por Hernán Cortés inició un proceso que, por más improbable haya parecido al inicio, establecería la hegemonía de la corona de Castilla sobre Mesoamérica – la región más rica, ecológicamente diversa, y densamente poblada del hemisferio americano. Las exageraciones de los conquistadores españoles al describir sus éxitos en Mesoamérica también crearon un nuevo mito de lo que podían lograr pequeños grupos de europeos en el «nuevo mundo». Su aparente ejemplo impulsó a cientos de expediciones en los próximos siglos y, aunque la mayoría de ellas fracasarían, algunas triunfarían espectacularmente, cómo fue el caso de Pizarro en la franja andina dominada por los Incas, la segunda gran región de riqueza y población del hemisferio. La diferencia con la expansión europea que le había precedido no fue solo de escala sino de orden.

Quetzalcóatl y México Independiente.

El 13 de agosto de 1523 del calendario juliano, llegaron 3 religiosos a México, para dar inicio a lo que sería la verdadera conquista de México: «la conquista espiritual».

Los tres religiosos fueron: Fray Juan de Tecto, Fray Juan de Aora y Fray Pedro de Gante.

Se comenzó a explotar la tierra y a cultivar la caña de azúcar, el trigo, el tabaco, el café, los arboles frutales asiáticos y europeos, la extracción masiva de minerales, entre otras actividades comerciales.
El «nuevo territorio» fue entonces llamado Nueva España. Iniciaría el periodo de la Colonia que terminaría hasta 1821 con la Consumación de la Independencia.

¿Hermandad o coincidencia?

Inmersos en un escenario muy agitado por la cantidad de publicaciones económicas, se celebró entre el 25 y el 29 de enero de 2021, como cada año, la 51ª edición de la reunión anual que organiza el Foro Económico Mundial (WEF de su acrónimo en inglés, World Economic Forum) en Davos, Suiza.

Una reunión en la que, como es habitual, los principales líderes políticos, empresariales y civiles, se dan cita para abordar aquellos temas más relevantes para el planeta, así como su economía y su sociedad. Un evento que, en su edición para este año, y ante la crisis económica global originada por la pandemia de la COVID-19, ha tenido que adaptarse al formato digital, aplazándose una segunda parte de este, en formato presencial, al mes de agosto de 2021 en Singapur.

El Gran Reinicio (en inglés, The Great Reset) es una propuesta del WEF de planificación económica para reconstruir la economía de manera «sostenible» después de la pandemia COVID-19. Fue presentado oficialmente en mayo de 2020 por el príncipe Carlos de Gales y el director del WEF Klaus Schwab.

Tras los acuerdos, alcanzados en la primera parte del WEF, el pasado 29 de enero, los 5 ministros de defensa de las principales potencias nucleares y militares a nivel global, eligieron los lugares y los personajes que tendrán la tarea de anunciar las políticas militares necesarias para implementar el Gran Reinicio a escala global a finales del 2021.

El WEF confía en volver a celebrarse en Davos (Suiza) de forma presencial en el año 2022. De tal forma que no sería descabellado inferir que el siguiente «parón» económico mundial tendrá lugar entre los meses de mayo y julio de 2021 así como en el periodo comprendido entre noviembre de 2021 y enero de 2022, nada alejado con la realidad vivida hasta el momento.

Panlong y Quetzalcóatl: distintas culturas, misma esencia.

Fray Manuel Nájera en 1844 se esforzó por probar que la construcción sintáctica del chino y el otomí son iguales. Paul Arnold en «El libro maya de los muertos» concluye también que las lenguas maya y china están estrechamente emparentadas. Por su parte, Paul Rivet en «Los orígenes del hombre americano» sostuvo la tesis de la migración china a través de Bering.

Los historiadores chinos reportan en el libro Shi Zhou, anónimo del siglo II a.C., la existencia de Fusang, un «país» que ahora se supone está en América. Fusang no es un mito o una leyenda, el continente americano aparece en una antigua carta geográfica. Otros viajes indican el año de 458 de nuestra era «cuando un monje budista Hui Sheng, de 23 o 24 años de edad, junto con otros monjes llegan a California o México. En el año 499, después de 41 años, Hui Shen regresó a China e informó a la corte sobre su viaje».

Aunque las religiones mesoamericanas y de la Antigua China difieren en determinados conceptos, hay quien sugiere un nexo en su esencia teológica; pues fue en los años que Hui Shen realizó su travesía cuando «el budismo mahayana se expandió por el mundo asiático y proliferó la idea de una auténtica diáspora búdica». Sugiere Martínez Vargas que Quetzalcóatl es el dios de la pervivencia de los Taotie, criaturas mitológicas chinas, frecuentemente representados por el dragón, o como Xiuhcóatl, la serpiente de fuego.

Nunca ha estado más cerca China de México, pues en los últimos diez años el «gigante asiático» ha logrado acaparar alrededor del 12% del intercambio comercial de México con el exterior, sin contar el comercio ilegal y el tráfico de drogas. Tal pareciera que a Panlong no sólo le ha sentado bien el Valle del Anáhuac, sino que también la Riviera Maya, el Istmo de Tehuantepec, el Bajío, el Golfo de México, el Mar de Cortés y hasta las regiones fronterizas con el vecino del norte. Y aunque Panlong (dragón enroscado, que habita las aguas) y Quetzalcóatl (serpiente emplumada) son dos reptiles alados pertenecientes a dos culturas diferentes en espacio y tiempo, lo son similares en su esencia mitológica; pues algo habrá de cierto en dicho sincretismo cultural y genético, que basta con recordar que los primeros pobladores de América llegaron procedentes de Asia a través del estrecho de Bering hace 20 mil años aproximadamente.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio, del Banco de México y del INEGI: el intercambio comercial entre México y China ascendió a 100 mil millones de dólares durante 2020, lo que significó que el 12.5 por ciento del comercio total que realizó el mercado mexicano con el mundo fue en colaboración con el «dragón asiático».

A pesar de que la pandemia de COVID-19 provocó que el intercambio comercial fuera menor al observado en 2019, es la primera vez que China contribuye con más del 10 por ciento del comercio total de México, lo que afianzó a la nación asiática como el segundo socio del país azteca, lo cual no es poca cosa.

La «epidemia de los opioides» está relacionada con el creciente número de muertes por sobredosis en EEUU. Mientras tanto, los cárteles mexicanos encuentran en el fentanilo el negocio perfecto para aumentar sus ganancias y disminuir los riesgos asociados con las drogas duras tradicionales.

Los grupos criminales que buscan consolidarse en el mercado ilícito del fentanilo han encontrado la manera de ingresarlo a México en forma de polvo, gotas sobre papel secante, en envases de gotas para ojos o en pastillas. Para multiplicar su efecto, antes de traficarlo a Estados Unidos, suelen mezclarlo con cocaína, heroína, MDMA y metanfetaminas.

En este momento es difícil que México presione a China en el tema de las drogas, ya que el «dragón asiático» no va a querer adoptar medidas de seguridad en materia de cadenas de de suministro (Supply Chain), ya que lo vería como una presión de Estados Unidos en un intento de frenar su crecimiento económico en las Américas.

Otra crisis relacionada con la salud, la de la COVID-19 ha sido el motivo por el que México creó otro nexo más con China y es el hecho de que la empresa CanSino Biologicals no sólo haya realizados miles de pruebas en voluntarios de la fase 3 de su vacuna contra el virus en tierra aztecas sino que también la farmacéutica china Sinovac abastecerá al país con más de 10 millones de dosis para avanzar en la inmunización de adultos mayores.

De tal forma que los «lazos» que atan a ambas figuras mitológicas transpacíficas, son múltiples, resistentes, heterogéneos y de larga data.

Libia o la serpiente que se muerde la cola.

Mientras las cúpulas de poder tanto nacionales como extranjeras festejan los acuerdos de un alto el fuego en el conflicto libio, una guerra, que no solo promovieron, sino que fueron activos participantes y de la que se enriquecieron, utilizando para si los «generosos» aportes de gobiernos occidentales, naciones seudodemocráticas, monarquías árabes, entes internacionales y diferentes holdings, fundamentalmente del área petrolera, que van por los ricos recursos naturales del país en disección, el ya tan meneado petróleo y uno todavía mucho más importante, para los tiempos que viene: agua, así a secas, ya que Libia posee uno de los acuíferos más ricos del mundo.

Tras los acuerdos, alcanzados en la ciudad suiza de Ginebra, el pasado cinco de febrero, los 74 delegados de los diferentes grupos armados, con más o menos capacidad de fuego, eligieron a los hombres que tendrán la difícil tarea de llevar al país, una vez más, a las elecciones establecidas para el próximo 24 de diciembre.

Sin duda en muchos gabinetes del mundo «civilizado», los mismos que con metodología y esmero se plantearon hace más de una década la destrucción de la nación, que, hasta febrero de 2011, fue modelo y ejemplo de los países del «Tercer Mundo», a velocidad de vértigo ya deben estar comenzando a trazar planes multimillonarios de reconstrucción, los que deberá pagar el pueblo libio. El nuevo gobierno ungido en Ginebra, compuesto por hombres del «establishment» provenientes de la política, la diplomacia y el sector privado libio, ¿casualidad?

¿700 años o 100 veces 7?

En 2019, cuando diversos especialistas se reunieron en el Templo Mayor de la Ciudad de México, se dijo que «una ciudad no nacía de la noche a la mañana», sino que es producto de un largo proceso de consolidación. Es así que aceptamos la teoría de que la celebración de los 700 años de la «fundación» de las ciudades de Tenochtitlán y Tlatelolco en 2021 responde más a un simbolismo cultural que a un acontecimiento histórico propiamente dicho.

El 7 es considerado un número mágico porque se compone del sagrado 3 y del terrenal 4 estableciendo, así, un puente entre el cielo y la tierra.

La construcción septenária también se apoya en la suma del 3 y del 4. La Conciencia es la que une a los 4 reinos terrenales con la Tríada Divina.

La edad del Maestro es de siete años y más. Muchos preguntan: ¿Qué significa este número de años y qué representa? para mejor comprensión del Iniciado y del profano el siguiente trazado.•.

El cuerpo humano renueva su estructura cada siete años como una serpiente que cambia de piel; de manera de que las células, moléculas y átomos que tenemos ahora, después de siete años no quedará vestigio alguno, porque se hallarán transformados completamente en otros distintos y diferentes.

Así, tal como sucede con el cuerpo físico, acontece también en los demás cuerpos, vital, astral, mental, etc. Para regenerarse y convertirse en superhombre, el hombre debe practicar también durante siete años consecutivos, a fin de eliminar de sus cuerpos internos todos los átomos negativos y densos, transformándolos en sutiles y positivos.

Por ese motivo, el Maestro Masón debe entregarse a las prácticas espirituales para llegar al verdadero magisterio. Debe estudiar y practicar los Misterios del Siete, del Ocho y del Nueve, haciendo de ellos sangre de su sangre, carne de su carne.

En manos del Maestro Masón colocamos el material para llegar a la realización de sus deseos y anhelos. Este material comienza con el Septenario y la Unidad.

Septenario y Unidad.

El Septenario es el número más sagrado, porque contiene la Trinidad y el Cuaternario y porque representa el poder divino en toda su plenitud. En el Septenario encontramos el «Yo Soy» actuando y ayudado por todos los elementos.

Cuando el Iniciado llega a desarrollar sus siete centros magnéticos y a actuar en los siete mundos, el Querubín le entrega la espada flamígera para que abra la puerta del Edén, así obtendrá el tan codiciado signo de la victoria (mencionado en el Apocalipsis de San Juan).

El uróboros: simbolismo ancestral.

El uróboros (también ouróboros) (del griego ουροβóρος [ὄφις]; ‘[serpiente] que se come la cola’; a su vez de οὐρά, ‘cola’, y βόρος, ‘que come’), es un símbolo ancestral que muestra a un animal serpentiforme (serpiente o dragón) engullendo su propia cola y que conforma, con su cuerpo; una forma circular.

La simbología iconográfica del ouróboros como tal, está presente en todas las culturas ancestrales. La antigüedad del símbolo se rastrea tres mil años atrás en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unis del Antiguo Egipto. Asimismo, expresiones semejantes del ouróboros se encuentran en la Antigua Grecia.

En la mitología nórdica, la serpiente Jormunngand, también llamada la «serpiente de Midgard» (Miogarosormr en nórdico antiguo, Midgárdsormen en sueco y danés moderno), es una gigantesca serpiente, un monstruo masculino. Tiene al dios Loki como padre y a la giganta Angrboda como madre. En esta mitología, la serpiente Jormungand llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y apresarse su propia cola con los dientes.

En el caso del ouróboros en Mesoamérica prehispánica, el animal serpiente/dragón es reemplazado por Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que adoraban las civilizaciones maya, mexica, olmeca y tolteca.

El uróboros representa la personificación de fenómenos naturales como el sol, las olas del mar; etc., que suben hasta cierta altura y caen luego bruscamente, para volver a empezar. Esto se relaciona con el mito solar de Sísifo y Helio, el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada; pero antes que alcanzase la cima de la colina, la piedra rodaba de nuevo hacia abajo; y Sísifo tenía que empezar nuevamente desde el principio.

En la práctica de la alquimia, expresa la unidad de todas las cosas, las materiales y las espirituales, que nunca desaparecen sino que cambian de forma en un ciclo eterno de destrucción y nueva creación; al igual que representa la infinitud.

El texto más antiguo donde aparece es en la Chrysopoeia «fabricación del oro», un tratado alquímico del siglo II; escrito en Alejandría por Cleopatra la Alquimista.

Muestra la inscripción griega, hen to pan, «todo es uno», y aparece mitad blanco, mitad negro, con lo que muestra la dualidad presente en todo. En algunas representaciones el animal se muestra con una mitad clara y otra oscura, lo que hace recordar la dicotomía de otros símbolos similares como el yin y yang. En la alquimia, el ouróboros simboliza la naturaleza circular de la obra del alquimista que une los opuestos: lo consciente y lo inconsciente.

El ouróboros engloba varios conceptos similares y otros que no están relacionados. Su simbolismo remite a la naturaleza cíclica de las cosas y a la idea del eterno retorno. En este sentido, ambas interpretaciones se refieren a la concepción de la existencia como un ciclo que siempre recomienza, y cuya continuidad consiste en un constante renacer como, por ejemplo, lo que se observa en el ciclo de las estaciones del año.

De allí que el ouróboros también se asocie a la naturaleza cíclica del tiempo, donde el instante presente es eternamente devorado por el instante futuro, constituyendo una secuencia infinita de instantes que mueren y renacen a cada momento.
En un sentido más general, ouróboros simboliza la continuidad de la vida, representa el renacimiento de las cosas que nunca desaparecen y sólo cambian eternamente.

En el cine se hace referencia a este símbolo ―con el nombre inventado de «auryn»― en el film alemán «La historia sin fin» (Die unendliche Geschichte) del director Wolfgang Petersen, basada en la novela homónima de Michael Ende.

También es un símbolo de purificación, que representa los ciclos eternos de vida y muerte. A partir de la alquimia, la masonería y muchas otras escuelas filosóficas y simbólicas que han utilizado y estudiado el ouróboros.

El uróboros y el nuevo orden mundial.

Novus ordo seclorum, en idioma castellano: nuevo orden de las edades. ¿A qué edades se refiere? A las mismas de la historia humana, narradas bajo la cosmovisión de las memorias de la Torá, escritas por Moisés, y posteriormente los Evangelios, concluidos por la vida y obra de Jesús, nos dan el sentido que hoy por hoy siguen siendo objeto de múltiples interpretaciones, unas más rígidas que otras, pero todas hilvanadas, entre las que podemos citar: cristianos católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos, evangelistas y algunas otras más, por no citar todas las que guardan el origen de la fuente de todo lo conocido.

Sin embargo, la humanidad, al día de hoy, presenta una desorientación total, por estar separada de las raíces históricas propuestas en la Biblia, el Talmud, el Corán, los Vedas, las Sutras y todas las demás religiones existentes en el oriente del mundo, con sus distintas interpretaciones; esto no es casualidad, sino que es la puesta en escena de una maquinaria desinformativa, presentada precisamente por poderes instaurados en todos los tiempos y todas las edades, con la misión de obstruir la conexión del hombre con sus orígenes y por consecuencia con su naturaleza, es decir, con su realidad normal.

Este orden mundial tiene sus extensiones en todos los movimientos políticos, partidos políticos, fundaciones sociales, corrientes religiosas, filosóficas, organizaciones sociales de todos los tiempos, hoy extendidas a múltiples ONG de derechos humanos, gremios profesionales, universidades, gobiernos, sistemas políticos, económicos, sociales y educativos. Así mismo, industrias, entre ellas la industria de la moda, el entretenimiento, los videojuegos, el cine, la música, la radio y la televisión; además de tener secuestrado el Internet y las redes sociales.

En ese sentido, la sociedad está controlada por empresas y organizaciones que representan a la élite global, las cuales empiezan a ser revuelo de noticias en toda la explosión de los medios alternativos de información que circulan por la Web y más aún por la Deep Web.

Así pues, ouróboros, ese dragón o serpiente que se come su propia cola, viene a representarnos algo muy puntual, en términos sociológicos, es el hecho de que cuando las libertades e intereses personales son invadidos el Estado, o por alguna fuerza ajena, hasta las personas que gozan de algún prominente o no tan prominente status quo reprochan y atentan contra el orden establecido por los gobiernos, aunque esas protestas y rechazo vayan contra su propio estatus, y esto ha venido presentándose en distintas épocas de ruptura en la historia, como por ejemplo el cristianismo, la Reforma, la burguesía, las revoluciones industriales y actualmente la revolución digital.

Hasta el siglo XX, hablar de la gobernanza mundial era algo raro, hasta excéntrico; hoy no hay quien no hable de ese asunto, en todos los gremios, organizaciones, como causa evidente de pena y martirio de las personas.

De ahí que no hay nación donde la población, de manera individual o colectiva, en masas o de forma minoritaria, no se sientan amenazados por un sistema que infringe sus libertades, sus derechos naturales, conocidos hoy en día como derechos humanos, tales como la vida, la libertad, la libertad de expresión, la libertad de ocupación, de comunicación, elección de educación, la libertad de movilidad social, el derecho a comerciar, el derecho al trabajo digno y el derecho a la salud, entre otros; con sus garantías universales, siendo precisamente este el principal desafío de la humanidad del siglo XXI, no solo la exigencia de la devolución al sistema de garantías y derechos naturales que tuvieron su cenit en el siglo XVIII, sino un ataque frontal a cualquier pretensión por parte del Estado abusador, propio de sociedades tribales con sistemas cerrados, promovidos por partidos o movimientos políticos, religiosos o filosóficos que de forma clara accionan para destruir el sistema de derecho y de justicia, garantista de las libertades naturales del individuo.

Con este texto se busca generar un despertar de consciencias entorno a las nuevas formas de gobierno impuestas, en las que la vida está supeditada a intereses superiores ajenos a las necesidades de la colectividad, donde el derecho a elegir es relativo y las opciones de desarrollo son cada vez más limitadas.

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