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Blinken-Lavrov: menos frío, mayor calidez.

La reunión del máximo enviado ruso-estadounidense en Islandia podría preparar el escenario para la cumbre Putin-Biden el próximo mes en Europa.

Fue así que Serguéi Lavrov y Tony Blinken se reunieron durante casi dos horas en la sala de conciertos Harpa en Reikiavik, al margen de la sesión ministerial del Consejo Ártico.

¿Escarchado? Poco probable. Incluso la reunión pudo no ser un retroceso al estilo Reagan-Gorbachov en los buenos tiempos de la Guerra Fría. Después de todo, había un buque de guerra de la OTAN atracado justo afuera del auditorio Harpa, como si fuera parte de la escenografía en un éxito taquillero de Marvel.

El autodenominado «guitarrista amateur» Blinken puede haber sido relativamente influenciado por los encantos del famoso tema de Elvis «A Little Less Conversation» de 1968.

Bueno, al menos hubo alguna conversación. En cuanto a «un poco más de acción», como lo cantó Elvis, queda por ver. Una buena señal es que se dirigieron el uno al otro como «Serguéi» y «Tony». Blinken incluso intentó un «Spasiba» (Спасибо, gracias en ruso).

Comencemos con Lavrov, quien habitualmente habita en el «Valhalla» de la diplomacia, a diferencia del «apparatchic» promedio de Blinken.

Acordamos continuar nuestras acciones conjuntas, que se están desarrollando con bastante éxito, sobre conflictos regionales donde coinciden los intereses de Estados Unidos y Rusia. Este es el problema nuclear de la península de Corea y la situación con los esfuerzos para restaurar el Plan de Acción Integral Conjunto sobre el programa nuclear iraní. Esto es Afganistán, donde la troika ampliada que consiste en Rusia, China, Estados Unidos y Pakistán está trabajando activamente. Discutimos cómo en esta etapa podemos hacer que todas nuestras acciones conjuntas sean más efectivas.

Así que hubo «una conversación muy útil» (nuevamente Lavrov) sobre lo que sí coinciden (resurgimiento del JCPOA), no coinciden (Afganistán) y difícilmente coinciden (Corea del Norte).

Más que útil, en realidad: «constructivo». Serguéi Lavrov: «Existe una comprensión de la necesidad de superar la mala relación que se desarrolló entre Moscú y Washington en años anteriores».

Lavrov dejó muy claro que apenas estamos en una etapa de mera «propuesta» para «iniciar un diálogo, considerando todos los aspectos, todos los factores que inciden en la estabilidad estratégica: nuclear, no nuclear, ofensiva, defensiva. No he visto un rechazo de tal concepto, pero los expertos aún tienen que trabajar en ello».

Blinken no rechazó la propuesta. El diablo es cómo los «expertos», «trabajarán en ello».

Esas molestas «leyes de la diplomacia».

Es bastante útil comparar lo que se dijeron entre sí, al menos de acuerdo a lo que se filtró.

Lavrov enfatizó que las discusiones deben ser «honestas, fácticas y con respeto mutuo». El área de cooperación más importante es la «estabilidad estratégica». Invocó de manera crucial las «leyes de la diplomacia», algo que últimamente no le ha gustado al Hegemón: «exigen reciprocidad, especialmente cuando se trata de responder a cualquier tipo de acción hostil». Está implícita la voluntad de Moscú de resolver problemas «heredados de administraciones estadounidenses anteriores».

Blinken externó que Estados Unidos quiere una relación estable y predecible: «En nuestra opinión, si los líderes de Rusia y Estados Unidos pueden trabajar conjuntamente y de manera cooperativa, el mundo sería un lugar más seguro». Las áreas donde los intereses «se cruzan y se superponen» incluyen la lucha contra la COVID-19, el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán, la salida de Afganistán y la diferencias estratégicas con Corea del Norte.

Aunque la «agresión rusa» no podría simplemente ser arrojada al Mar Ártico: «Si Rusia actúa agresivamente contra nosotros, nuestros socios, nuestros aliados, responderemos… no con fines de escalada, no para buscar conflictos, sino para defender nuestros intereses».

Así que los «expertos» tendrán un día de campo -en realidad, días, semanas y meses- averiguando cómo qué marcas de «agresión rusa» atacan «nuestros intereses».

Tal como están las cosas, parece que la cumbre bilateral Putin-Biden del próximo mes en una «capital diplomática europea», mientras los rumores se arremolinan en Bruselas, puede ser un éxito. Cabe esperar que dicha reunión tenga lugar, por ejemplo, en Nursultán (anteriormente Akmola [desde su fundación hasta 1998] y Astaná [1998-2019]), la capital diplomática de Eurasia, una posibilidad remota, pero no imposible.

Serguéi Lavrov: «Prepararemos propuestas para nuestros presidentes tanto sobre estos temas (el trabajo de las misiones diplomáticas) como sobre los asuntos relacionados con nuestro diálogo sobre estabilidad estratégica».

Antes de continuar, es muy importante esclarecer dos temas paralelos a Reikiavik.

El Departamento de Estado confirmó que renunciará a las sanciones contra la empresa con sede en Suiza que supervisa la construcción de Nord Stream 2. Y el sistema SWIFT (Society for World Interbank Financial Telecommunication) confirmó al Banco Central de Rusia que el «negocio» continúa como de costumbre, Moscú no será desconectada del sistema.

Estos pueden interpretarse como gestos de buena voluntad antes de la posible cumbre de junio. Después, nadie lo sabe.

También es esclarecedor observar lo que Lavrov y Blinken no discutieron: la diplomacia de las vacunas.

Serguéi Yevguénievich Naryshkin, el director del servicio de inteligencia extranjera SVR, ahora está oficialmente diciendo que el registro de la vacuna Sputnik V en la Unión Europea se está estancando por «señales negativas de los corredores del poder» en Bruselas, algo que se confirmó hace unas semanas a través de algunos diplomáticos independientes. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aún sostiene que la vacuna puede registrarse antes de fin de mes.

Luego están los casos flagrantes como Brasil, el objetivo de una tremenda presión por parte de Washington para evitar la aprobación de la vacuna Sputnik V en países bajo el yugo yankee. Sputnik V ha sido registrado por 61 países hasta el mes de mayo, en su gran mayoría en el llamado «Sur Global».
Supongamos que la «Guerra Fría 2.0», en teoría, pudo haberse suspendido temporalmente. Ahora es el momento de «un poco más de acción». ¿Llegará al punto en que Serguéi y Tony acordarán «un poco menos de pelea, un poco más de chispa» y bailarán al ritmo de «A Little Less Conversation» («Un poco menos de conversación», sencillo de Elvis Presley)?

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