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En Jalisco decidió la soberbia.

«Cuanto más sube el mono, más muestra la cola»

Dominio público.

Resulta que en la elección más importante en la historia de México, por el gran número de representantes que se postularon, se decidió de acuerdo a la soberbia de sus candidatos.

Es difícil de creer que el gran perdedor –aunque la soberbia de sus militantes y simpatizantes los haga ver otra cosa– sea el partido oficial, que incluso en el bastión nacional también perdieron gran parte de delegaciones o municipios.

En Jalisco, la segunda entidad más importante del país, no fue la excepción, pero a diferencia de otros estados que dieron la sorpresa, en este ya se veía venir.

Una vez que López Obrador tomó protesta como presidente de la República, el partido que él fundó, entró en una disputa por la dirigencia nacional y cómo no, si es muy jugoso ese puesto, dicho por los mismos militantes, así parece; de acuerdo con las candidaturas que se imponen según vía encuesta, por dedazo.

Simplemente en Jalisco y hablando específicamente de la zona metropolitana de Guadalajara, en donde se encuentran los municipios más importantes del Estado, el partido del presidente, Morena; decidió repetir candidaturas no muy bien aceptadas en 2018, según fueron ganadores de  la «encuesta», pero ¿por qué no ganaron en el 2018 con el tsunami llamado López Obrador?

En la pasada elección intermedia, gobernaba el PRI corrupto de Enrique Peña Nieto, en los comicios de 2015, ese PRI corrupto arrasó la elección con todo y la figura deteriorada del presidente, su gabinete y sus gobernadores.

En esa elección Morena no obtuvo ni un solo municipio en Jalisco, para 2018 derivado de la candidatura a la presidencia de López Obrador, y al entusiasmo de la mayoría de los mexicanos, en el Estado, votó más del 40% de los jaliscienses a favor del ahora mandatario de la nación, no así con su candidato a la gubernatura, Carlos Lomelí Bolaños.

En 2015, en esa elección intermedia, el ahora gobernador de Jalisco salía victorioso como alcalde de Guadalajara, a pesar de su mala gestión al frente del municipio, le alcanzó para ganarle la gubernatura al partido oficial, que en esa ocasión de 2018, Movimiento Ciudadano arrasó con 109 alcaldías y los 20 distritos, obteniendo Morena solo 7 de los 125 municipios.

A pesar de que no le fue nada bien, los diputados de esa legislatura le dieron la espalda a los jaliscienses, traicionaron al pueblo y dos de los 6 diputados de Morena, votaron a favor de Enrique Alfaro varias iniciativas, una de ellas la mega deuda, después de esa vulgaridad se pasaron a la bancada de Movimiento Ciudadano, obteniendo así la mayoría en el congreso local.

Aún así, la ciudadanía estaba dispuesta a apoyar al partido que fundó el presidente, lastimosamente, las redes sociales se llenaron de personajes e influencers que lejos de unir a los usuarios de las redes y seguidores de lo que denominaron el movimiento de la 4T, los fueron alejando y orillando a elegir representantes en otros partidos.

Youtubers, tuiteros, y todos aquellos que se auto denominan obradoristas, amlovers, se sienten con el poder de decidir quién forma parte de sus grupos, y quienes no.

Tal parece que la soberbia de los Senadores, Diputados y miembros del partido Morena, se trasladó a las redes sociales y a la calle.

El primer descalabro al interior del partido fue cuando se dieron hasta con la cubeta por hacerse de la dirigencia nacional, para entonces ya se habían peleado los terrenos de la herencia del abuelo.

Pese a esto, el ánimo de la gente por participar seguía entusiasta, pero todo se derrumbó cuando se anunciaron los esperados registros para aspirantes a candidaturas de toda índole, mismas que se definirían mediante una encuesta telefónica, sólo para militantes.

Sin ahondar en la gran cantidad de impresentables que impusieron por medio de la «encuesta», rápidamente la maquinaría de redes sociales se volcó en la defensa de estas personalidades a manera de crear la idea de que habían postulado a lo mejor de lo mejor, como si los ciudadanos fuesen estúpidos, en Jalisco eligieron nuevamente a Carlos lomelí, ahora como candidato a la alcaldía de Guadalajara, en Tlaquepaque al mismo que la perdió en 2018, en Tlajomulco a la hija de un empresario anti amlo por antonomasia, en Zapopan a otro emecista que se brincó a Morena, la soberbia del partido, de los candidatos y de los estrategas fue de tal magnitud que también incluyeron youtubers, tuitstars, columnistas en medios electrónicos inclinados hacía López Obrador, sonaba demasiado romántico para ser cierto.

Con esa soberbia nos impusieron a sus candidatos y nuevamente la maquinaría en redes sociales se volcó en obligar a los ciudadanos a realizar voto masivo por Morena, cuando muchos de los candidatos no sabían ni a qué se estaban enfrentando, así lo dejaron ver en sus participaciones en debates televisivos.

Independientemente de la plataforma mediática con la que cuenta Morena ya sea remunerada o no, se deja claro que no tenían un proyecto bien estructurado, sólido, de peso y una vez más Movimiento Ciudadano demostró que el oportunismo no es benéfico para todos e hizo suya esta elección, ya con un Enrique Alfaro perfilado para el 2024.

Al cierre de esta edición aún faltaban dos municipios por terminar de contabilizar, Movimiento Ciudadano se llevó 44 de 125 más 17 de 20 distritos, morena se hizo de 2 distritos y 15 municipios, y no va a faltar el analista político de redes sociales que traiga el discurso de que al partido le fue bien y ganó terreno, será en el panteón.

La cruda realidad es que teniendo la figura presidencial a favor, teniendo en apariencia la aceptación de la mayoría que votó por de López Obrador, teniendo a favor la pésima gestión de Enrique Alfaro como gobernador, teniendo a los seguidores de las grandes estrellas mediáticas que postularon, a favor, no supieron canalizar todas esas virtudes, y gracias a su soberbia los resultados fueron a favor de Movimiento Ciudadano.

Comprobado está que Morena sin López obrador no hace la diferencia, o tal vez la soberbia de sus dirigentes, militantes y simpatizantes es tan grande que dirán que no merecíamos votar por ellos…

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