Breaking News GDL

En México existe una psicosis y una pandemia imaginaria.

El pasado primero de septiembre, el presidente de la República presentó su tercer informe, y es increíble que después de tres años de gobierno y pese a los resultados que se han obtenido, sigue existiendo aquella sociedad que aún y con todo lo que nunca ha sucedido, siguen en estado de psicosis, divulgando los mismos argumentos que desde hace tres sexenios vienen mencionando, tanto en medios de comunicación en decadencia como por actores políticos obsoletos.

Escuchando su narrativa, parece que ellos viven en otro país, incluso en su torpeza por demeritar al actual gobierno caen en contradicciones y escupen pasajes históricos, datos y leyes, creados en los sexenios a los que supuestamente extrañan o en los que aseguran, vivían mejor, lo que signifique para ellos vivir mejor.

Sin que suene a defensa del gobierno en turno, en el que también hay temas en los que no se han realizado las gestiones adecuadas, como en cualquier gobierno del mundo; es tan sencillo consultar las fuentes de todos los temas, no tenemos porque creer ciegamente en lo que nos dice un medio de comunicación, un comunicador a fin al gobierno, uno contrario o incluso en la misma mañanera que ofrece el presidente; los ciudadanos tenemos la obligación de conocer la información desde la raíz, por ejemplo desde la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, desde el Diario Oficial de la Federación o desde las cuentas de las dependencias locales o federales, desafortunadamente parte de esa psicosis o pandemia imaginaria son creación de comunicadores, influencers y periodistas genéricos; ya sean inclinados al gobierno o en calidad de opositor, realmente no existe gran diferencia entre unos y otros ya que solo buscan la monetización a sus paupérrimos contenidos.

Haciendo a un lado a estos falsos simpatizantes y opositores, lo verdaderamente preocupante es el nivel de ignorancia que prolifera en la sociedad, es más sencillo manipularlos a través del miedo que lograr que se razone desde la lectura, la comprensión, la búsqueda de lo más cercano a la verdad o a lo que realmente pasa en el país, políticamente hablando.

Prefieren usar un cubrebocas que usar el sentido común para enterarse correctamente sobre ese y otros temas, pero eso sí, en su sentimiento de odio hacia una persona, que es el presidente de la República, se busca sembrar ese repudio en cada persona que contradiga todo aquello mezquino y tergiversado que circula en redes sociales, en sus bocas y en sus pensamientos.

En México somos capaces de asimilar una orden mundial y una imposición basada en el miedo, si se trata de un tema que se manipula desde los diferentes medios de comunicación, que son controlados por los grandes magnates que de alguna manera controlan economías, países enteros, y hasta sus mentes.

Sería interesante saber, ¿Qué pasaría si la misma gente que odia al gobierno en turno, odiara todo lo que tiene que ver con la pandemia del Sars-Cov-2?. Seguramente no fomentarían el uso obligatorio del cubrebocas, la mascarilla, el gel antibacterial, la sana distancia; por increíble que parezca estamos cooptados a recibir una vacuna en dos y ya se habla de tres dosis, luego a portar un comprobante en el que especifique que ya estás vacunado para tener permiso de ingresar a centros comerciales, restaurantes, espectáculos, en un acto de clara violación a nuestros derechos humanos.

El gobierno en turno lejos de imponer alguna medida que atente contra cualquiera de nuestros derechos, esos que ampara la Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos, nos ofrece la libertad que en otros sexenios no ejercíamos, como por ejemplo ésta, la del derecho a expresarnos libremente, incluso en contra del mismo gobierno.

Vayamos pues a acostumbrarnos a una nueva realidad, a una nueva soberanía, a un nuevo régimen, sin imposiciones, sin engaños, pónganse el cubrebocas para que no divulguen más la narrativa de odio, el adoctrinamiento, las falsas realidades, límpiense las manos y brazos de mezquindad, a cada rato para que eviten ser contagiados de mediocridad, de estupidez,  utilicen la sana distancia con todos aquellos que les comparten información errónea, falsa, tergiversada; vacúnense contra la corrupción, contra la demagogia de los políticos, no importa al partido que pertenezcan,  tómenlo con seriedad, solo así podremos avanzar en esta democracia, en esta revolución sin violencia, por México.

Deja una respuesta