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Son como pandilleros.

El cambio de régimen por el que votamos en 2018 trajo consigo, entre tantas cosas, un cambio en la mentalidad popular. El mensaje del presidente sobre cómo la política es asunto de todos permeó en la sociedad y cada vez es mayor el número de gente común que se interesa en los asuntos políticos del país. Diariamente el presidente de la república tiene, sólo en youtube, entre 35 y 40 mil likes.

La conferencia de hoy lleva (son las 4PM) 362,000 vistas; el discurso de la Dra. Beatriz Gutiérrez Müller en la cena de bienvenida de la CELAC lleva 849,000 vistas; el desfile cívico militar del 16 de septiembre lleva 2.1 millones de vistas y contando.

La actividad parlamentaria, más modestamente, también ha incrementado su audiencia dependiendo del orador. Por ejemplo, en la comparecencia del Dr. Rogelio Ramírez de la O el posicionamiento del diputado Jorge Álvarez Máynez ha juntado, en tres horas, 45 vistas mientras que el posicionamiento de Fernández Noroña lleva 4,100 vistas en dos horas.

Los números son bajísimos si los comparamos con los del presidente pero obviamente la Cámara de diputados es un lugar de discursos largos, solemnes y relativamente técnicos como para mantener a una audiencia recién politizada al filo del asiento. Sin embargo, la gente está poniendo atención.

De cara a una nueva y creciente audiencia, los diputados de la bancada del PAN muestran su verdadero rostro. La impresión que dejan en la gente es que aparte de embusteros, se comportan como pandilleros. La táctica que usan los del PAN es tramposa: poner a las diputadas a gritar cualquier grosería para simplemente no permitir que el orador pueda terminar una sola idea y con la firme intención de provocar cualquier reacción para dolerse de misoginia como hipócritamente lo hicieron incontables veces durante la 64ª legislatura.

No es que sean feministas de ocasión sino simplemente hipócritas. Si fueran feministas no estarían en contra de los derechos reproductivos de la mujer. Ahora, no es que andemos de espantados. Se sabe que al pleno de la Cámara se va a debatir entre pares, con firmeza pero con respeto. Los gritos son comunes y hasta entendibles pero sólo hasta cierto punto. Cuando la consigna es legítima, la interrupción al orador es entendible pero lo que hace la bancada del PAN no tiene nada de legítimo. Cacarear y comportarse como monos alborotados no es debate sino simplemente patanería parlamentaria.

Para muestra de la hipocresía de los diputados panistas basta recordar la sesión ordinaria del 24 de septiembre de 2019: Aquella vez los diputados panistas estaban ofendidísimos porque Pedro Salmerón había escrito que los miembros de la liga 23 de septiembre, que trataron de secuestrar al empresario Eugenio Garza Sada, eran “jóvenes valientes”.

En el minuto 09:15 sube el diputado Noroña a tribuna a pedir que se incluya en el acta de la sesión anterior una seña obscena que la diputada Annia Gómez le hizo hacia su persona. Justo al terminar su intervención, al minuto 10:56, cuál pandillero, baja un diputado de Acción Nacional en tono amenazante a reclamarle a Noroña. Al minuto 11:25 la presidencia le da la palabra desde su curul al diputado panista Raúl Gracia Guzmán, quien admite que la diputada Gómez sí hizo una señal obscena hacia el diputado. Para el minuto 13:30 se le otorga, desde su curul, la palabra a Fdz. Noroña y en la toma abierta se aprecia claramente al diputado Gracia bajar desde su bancada y dirigirse, en franca confrontación, hacia la curul de Noroña. Los zafarranchos y la violencia en la cámara, al menos en la 64ª y 65ª legislatura, siempre viene de la derecha.

¿Se sentirán bien representados en la Cámara de diputados los ciudadanos que votaron por el PAN?
Parece como que operan bajo la creencia de que el pueblo que tanto desprecian no los ve y pues no pueden estar más equivocados. Los están viendo y parecen pandilleros. El pueblo de México merece un nivel más elevado de debate. Gracias.

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