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Jalisco, tercer informe de justificaciones y falacias en temas de seguridad.

«(…) Me da mucho orgullo hacer este ejercicio a tres años de distancia, para explicar como vamos poco a poco, recuperando la paz y la tranquilidad en nuestro estado«

Con estas palabras en un discurso que más bien sonó a justificación y reparto de responsabilidades, el gobernador del estado de Jalisco, Enrique Alfaro, rindió su tercer Informe de Seguridad, «yo entiendo que es el tema más sensible, más duro para nuestro estado, tome la decisión desde el primer día de ser yo el que diera la información sobre cómo vamos, de ser de manera directa el responsable, de informar sobre los avances y sobre los retos, los logros y sobre los pendientes», blofeo así el gobernador, todos sabemos que en su gabinete, sobre todo en materia de seguridad, no saldría a hacer frente a ningún informe el actual Coordinador del Gabinete de Seguridad, un chamaco que hasta donde se sabe es experto en manejo de reportes de excel, un tal Ricardo Sánchez Beruben.

Es obvio que para este y todos los temas saldrá a regañar a la prensa el gobernador, si es que alguno de los medios de comunicación presentes, se atreve a darle la contra en su monólogo excusatorio.

Ahora resulta que, pese a los índices delictivos, en el sexenio anterior, que no se comparan con los actuales, según el gobernador entonces se llegó al clímax delincuencial y que desde entonces ha venido realizando el desmantelamiento del viejo sistema de seguridad, seguramente con un ginecólogo, un veterinario, un auxiliar administrativo se tendrían enormes resultados en la materia, en su deteriorada gestión.

Más que resultados, lo que demostró el gobernador en su monólogo de este lunes, es la habilidad para justificar la ineficacia de sus dependencias, dice que la inseguridad y la violencia son dos fenómenos distintos, de naturaleza distinta, traducido al castellano, podríamos pensar en un escenario en donde exista la inseguridad pero no la violencia, de carcajada el comentario del gobernador, por lo menos en Jalisco, la violencia, la inseguridad, la corrupción, la omisión, la impunidad, las desapariciones, las fosas clandestinas e incluso la excesiva recaudación, van de la mano, el crimen organizado también recauda, también corrompe, incluso admitió nuevamente que las instituciones están infiltradas, pero fue desde el sexenio pasado, es decir; la culpa la tiene el occiso exgobernador, Aristóteles Sandoval.

Culpó también y nuevamente al gobierno federal, primero al decir que desde el inicio de su administración, se llegó a un acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador para atender los delitos, los facilitos los atendería el estado y los difíciles la federación, para el caso da igual porque de todas formas el gobierno del estado no atiende ninguno.

Después volvió a comentar que la federación recortó el Subsidio para el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (Fortaseg), el cual se hizo mal uso por parte de los municipios de Jalisco, muchas fueron las pruebas y testimonios que aportaron policías y medios de comunicación, sobre todo del municipio de Guadalajara (la caja chica del gobernador), desde que el ausente presidente municipal, un tal Del Toro, cobraba cada quincena su cheque, con este nombramiento.

Nos presumió la certificación de los elementos que ya va casi al 100%, cuando en el sexenio anterior, dice el ingenuo gobernador, le dejaron las corporaciones con el 11% de elementos certificados, se contradice con los datos que mostró en su comparecencia el excoordinador, el ginecólogo macedonio Tamez, comparecencia que se llevó a cabo en el Congreso del Estado, después de los disturbios que sucedieron en torno a la muerte de Giovanni López, y que según el ginecólogo, él ya había certificado a todos los elementos de todas las corporaciones, incluso en tiempos de pandemia los mantenía en cursos, que él personalmente impartía.

Derivado del mal manejo que se le dio al Fortaseg y a que los municipios no cumplieron con los requisitos que solicita la federación, es que no se les volvió a entregar, es un convenio y no un presupuesto que obligue a la federación a aportar.

DOF Fortaseg

https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5591905&fecha=20/04/2020

La cereza del pastel es cuando asegura que a diferencia del sexenio anterior en donde se tenía un panorama de crisis de violencia y crisis forense, actualmente lo que hay es una transformación, en la segunda ciudad más grande del país.
En el sexenio de López Obrador como Jefe de gobierno de la CDMX 2000 – 2006, tenía más ciudadanos que los que vivimos en Jalisco, si revisa los índices que manejaba Andrés Manuel, no se comparan en nada a los que se tienen actualmente en el segundo estado más importante de México, ya que le gusta comparar al gobernador, que aterrice de su nube de soberbia.

Por último, y para arrancar la sonrisa de los presentes, se ensanchó en elogios hacía el C5, igual que con todo lo demás, se supone que el escudo urbano era un cascarón en tiempos de «su amigo» Aristóteles Sandoval, y ahora gracias a él, es que organismos internacionales lo certifican como una maravilla, lástima que no sirve para lo que fue creado, los datos lo contradicen, de qué sirve tener certificaciones de todas las cosas cuando los resultados muestran que el estado de Jalisco es uno de los más violentos del país, igual el gobernador se comparó con otros estados de la República, en los cuales triplican los delitos que tiene Jalisco, «mal de muchos, consuelo de tontos».

De todo el entramado de pretextos y justificaciones, siguen pendientes muchos temas en materia de seguridad y que son preocupantes para la sociedad, como ejemplo y próximo a cumplir el primer aniversario de impunidad, está el cobarde asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval, de qué sirve tanto auto-halago si no puedes resolver un solo asesinato de alto impacto como tampoco se puede tener una corporación policiaca con buenos manejos, como la de Guadalajara, fuera de corrupción y elementos infiltrados con el crimen, después de seis años manoseada por Enrique Alfaro y no se ve que mejore, al contrario son constantes los mensajes que se dejan en escenas del crimen en los que acusan al General Luis Arias, al 03 Romero 03 Mungia, 03 Fernando, Gama 1 Guerra, mensajes que firman como «La Oficina», con la leyenda «Río Nilo y Chapalita no se olvida». Pablo Lemus es el tercer edil de Guadalajara, de color naranja y ahora la corporación tiene la esperanza de que en esta administración se den los cambios o por lo menos la atención que tienen pendiente desde 2015 cuando el hoy gobernador pisó Palacio Municipal, con un puño de promesas que nunca cumplió, no se diga su flamante sucesor un tal Del Toro, que hasta donde se sabe tenía muchas aspiraciones y se fue a remendar unos problemas familiares.

Para cerrar con broche de oro la participación del gobernador, afirma que, el 80% de los casos de homicidio doloso tienen alguna relación con la venta, consumo o tráfico de drogas o con otras actividades criminales.

Mientras tanto, los jaliscienses seguiremos padeciendo los piquetes de bala, seguiremos extrañando a los desaparecidos, seguiremos buscando en fosas clandestinas a nuestros familiares y amigos, seguiremos desprendiendonos de nuestras pertenencias, mientras este gobierno de fantasía sigue en la «transformación» de la Refundación – Recaudación de Jalisco.

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