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¿Calentamiento global o calentamiento financiero?

En el mes de septiembre pasado, Estados Unidos alcanzó su nivel más alto en inflación anual de los últimos 13 años, al situarse en 5.4 por ciento, lo que derivará en una escalada de alza en los precios al consumidor. El gasto que aportan los consumidores representa casi dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, que desde el mes de marzo 2020 ha contado con generosas distribuciones de dinero por parte del gobierno.

Existen factores que contribuyen a la inflación, como por ejemplo la escasez de mano de obra que a la vez ocasiona que se incremente el costo en los sueldos, existe más demanda que oferta, lo que ocasiona el aumento de precios en  productos y servicios.

Debido al confinamiento por la pandemia, la gente aprovecha el subsidio gubernamental sin tener que salir de casa o percibir un salario por alguna actividad laboral y con esto se ocasiona la lucha entre los índices de desempleo contra los índices de empleo formal e inflación. Como siempre la inflación golpea más a la clase media y baja, ya que la clase alta invierte en activos que se valorizan con la inflación y si a esto le agregamos el trastorno en las redes mundiales de suministro de materiales y productos se empieza a convertir en un caos financiero, y no precisamente por falta de dinero, sino todo lo contrario.

Lo que ya le preocupa al gobierno de Joe Biden es la estancada que ha tenido la inflación, la que se decía que sería transitoria, lleva ya desde el mes de mayo por encima del 5 por ciento, de entrada porque es un nivel de inflación no visto desde 2008, la FED o el Banco Central insisten en que se trata de un tema con carácter transitorio, aunque como siempre los datos que muestran son muy distintos a los reales incluso, a los que los «analistas» han afirmado para el futuro.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, sigue insistiendo en que la actual escalada de los precios forma parte de un periodo transitorio y que el gobierno del presidente Joe Biden, espera que, ahora la inflación sufra una  desaceleración en 2022, mientras se siguen acumulando los buques de carga con cientos de miles de contenedores sin mano de obra para descargar y transportar.

De persistir la inflación a la alza, podría provocar grandes cambios en la política monetaria por parte de la FED, la cual se ha encargado de mantener las tasas de interés en niveles históricamente bajos, pero ¿cómo es esto?

La emisión de billetes.

Hasta antes de la guerra de Vietnam, Estados Unidos imprimía billetes de manera disciplinada debido a que por esos años predominaba el patrón oro, es decir, el monto a imprimir estaba respaldado por ese metal, de manera que cualquiera podía cambiar el costo del oro por papel moneda y viceversa. Sin embargo, se empezó a tener problemas para financiar la guerra contra Vietnam por lo que el Banco Central recurrió a imprimir más dinero del que realmente podía respaldar con oro, por esta razón Estados Unidos y otros países abandonaron este sistema de respaldo en las reservas federales, a partir de entonces las reservas están respaldadas solo por la confianza que todo el mundo le tiene al papel emitido por los bancos centrales de cada país, en especial por los emitidos por la FED.

Por eso no es extraño que los gobiernos de Estados Unidos solicitan a la FED billones de dólares para reactivar la economía de su país, finalmente se están endeudando con su misma moneda, se estima que entre 2020 y 2021 la FED ha inyectado en papel moneda o de manera digital más de 5 billones de dólares a la economía de los estadounidenses, esto aparte de los 480 mil MDD que solicitó Joe Biden en octubre pasado, para elevar el techo de la deuda «una cantidad que permitirá asumir los compromisos hasta diciembre 2021».

Dicho en otras palabras, Estados Unidos puede obtener dinero de la nada, con solo echar a andar la maquinita y sin aumento a los impuestos, gracias a que la FED imprime billetes para comprar bonos de deuda emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos, no es normal que un país que enfrenta una de las peores pandemias se encuentre con tantos billetes en circulación y en espera de circular, por eso la preocupación del índice inflacionario, Estados Unidos no se queda con todo el dinero que imprime, debido a que es el dólar la moneda de reserva mundial con la que se hacen la mayoría de las transacciones internacionales. Por este motivo no es posible que en Estados Unidos exista una hiperinflación, sin embargo el hecho de que se estanque la inflación, que la meta de la FED es del 2 por ciento, como actualmente se encuentra, la FED podría aumentar las tasas de interés para elevar el costo de endeudarse y disminuir el consumo y por ende la inflación, actualmente la tasa de interés es tan baja que a pocos les interesa depositar su dinero en los bancos, en ese caso invertirán en bonos de deuda que emite el gobierno y así se podría obligar a la FED a competir con las tasas de interés de los bonos de deuda contra las tasas de interés de los bancos para que el consumidor obtenga mayores rendimientos al depositar su dinero o por la compra del bono, de esta manera también al gobierno le costaría más endeudarse o imprimir billetes, en la práctica se compran grandes cantidades de bonos de deuda pública pero al ser grandes cantidades el gobierno paga pocos intereses, es decir; a Estados Unidos le está saliendo muy barato endeudarse.

A diferencia de 2008 actualmente se han impreso mayor cantidad de billetes y es por eso el nivel de la actual inflación, en otro panorama, de cambiar la política económica, muchas de las empresas que se endeudaron debido a la tasa de interés artificial que mantiene la FED, y que se convirtieron en empresas parásito debido a que se sostienen pagando intereses de deuda muy bajos, podrían enfrentar graves problemas financieros y llegar a quebrar, de hecho actualmente se están declarando en quiebra, estos son los riesgos de una inflación alta que podrían derivar también en que Estados Unidos detenga la emisión de billetes de manera desproporcionada.

Tal parece que se le agotan los recursos a Estados Unidos para seguir emitiendo billetes sin mayores consecuencias pues tarde o temprano la FED tendrá que aumentar las tasas de interés. Por otra parte no está aislado de los recursos aprobados por el FMI que dicho sea de paso se trata de la mayor inyección de recursos que ha aprobado este organismo en toda su historia, 650 mil millones de dólares destinados a apuntalar la recuperación económica global (o generar inflación a nivel mundial) y ayudar a las naciones que tienen enfrente un desafío gigantesco de deuda. Para que se den una idea, en 2009 el FMI realizó la que entonces fue la mayor inyección de dinero en el mundo con 250 mil millones de dólares.

Cabe señalar que la administración de Trump se opuso a que este plan fuese aprobado, algunos congresistas republicanos argumentaron que esta medida podría beneficiar a países adversarios como China, Rusia o Irán. No así con Venezuela a quien no le serán entregados 5,100 millones de dólares que supuestamente le corresponden, la razón, Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo. En el caso de México el presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró que los 12, 117 millones de dólares provenientes del FMI, pasarán a formar parte de las reservas internacionales y su uso estará determinado por la Ley del Banco de México, el Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, le sugirió utilizar estos recursos para pagar deuda de manera anticipada.

Revisar el tema país por país es muy extenso pero basta con resumir que se le están calentando las finanzas a Estados Unidos y está fomentando al incremento en el índice de inflación global. Por lo que el tema de moda que es el calentamiento global o la agenda verde, resulta ser otro pretexto para darle salida a esas grandes cantidades de dinero impreso, que hay que recordar que Trump se retiró precisamente de la Cumbre de París en 2019, y que el ahora presidente Joe Biden retoma, además prometiendo una transformación a fondo para que Estados Unidos reduzca la emisión de gases de efecto invernadero en un 50 por ciento para el año 2030.

En una muestra de la falacia que resulta la COP26 celebrada en Glasgow, Escocia, los grandes ausentes fueron China, Rusia y Brasil decidieron no asistir por diferentes razones y son de los países que aportan números altos de contaminantes, además no se entiende la razón por la que los países ricos incumplan la promesa de invertir 100 mil millones de dólares, siendo estos los que emiten mayores contaminantes a la atmósfera, que al corte de caja serían ya insuficientes, estamos hablando de que en 2009, durante la Conferencia del Clima de Copenhague, se comprometieron a aportar ayudas anuales por el valor de 100 mil millones de dólares a los países en desarrollo para el combate contra el cambio climático, 10 años después la cifra está muy lejos de lo prometido, de lo último que se sabe es de 79, 600 millones invertidos en 2019, según la OCDE.

Estados Unidos anunció que duplicaría su contribución, un gesto no tan generoso y que no sirve para reducir la diferencia, surge entonces la pregunta obligada ¿realmente están preocupados los países ricos con el cambio climático o estas conferencias son un simple protocolo del nuevo orden mundial?.

Para terminar surge otra pregunta ¿por cuánto tiempo más, el dólar estadounidense seguirá siendo la moneda  de reserva federal en la que confía el resto del mundo?

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