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Crónica de un asesinato impune en el narcoestado de Jalisco.

Ha pasado un año desde el cobarde y artero asesinato del ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, tiempo en el que solo hemos visto pasar el tiempo sin que las autoridades tengan a los culpables tras las rejas, un año perdido entre videos borrosos, acusaciones sin sustento legal, hipótesis mediocres, y sobre todo, declaraciones inverosímiles por parte del actual gobernador del estado, el visceral Enrique Alfaro.

No sorprende que a un año del asesinato del ex gobernador Aristóteles Sandoval, no se tenga absolutamente nada, ni un solo indicio que derive en la captura y aprehensión de los responsables, aún y cuando el infantiloide gobernador del estado declarara frente a los medios de comunicación «el tema de mi antecesor, como lo ha informado la fiscalía, se ha identificado ya a los responsables hay órdenes de aprehensión giradas, es un asunto que está resuelto en términos de quienes son los responsables», es decir; discúlpenme pero perdónenme.

Es increíble el nivel de cinismo que maneja el gobernador del estado,  siendo el sexenio más mediocre en la historia de Jalisco, pareciera que esta gestión es una historia escrita para una serie de televisión en donde lo único que importa es el dinero, los negocios y los deportes, poco le falta al mandatario estatal decir la famosa frase de Pablo Escobar «plata o plomo».

Haciendo memoria resulta paradójico que Enrique Alfaro pudiese pasar de ser víctima a victimario, estudios psicológicos explican a detalle las dos caras de la moneda, para nadie es un secreto que el joven Enrique Alfaro siempre envidió la figura de Aristóteles Sandoval, desde que ambos pertenecían al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Una víctima de la violencia es aquella que experimenta una agresión física o psicológica por parte de otra persona o entidad, que afecta su cuerpo, su mente y vulnera sus derechos y vida cotidiana, o al menos así es en su imaginación.

En este caso el pequeño Enrique Alfaro siempre se sintió opacado por la personalidad de su «amigo» y adversario político Jorge Aristóteles, por causas relacionadas con estos motivos y otros, es que Enrique Alfaro brinca del PRI al Partido de la Revolución Democrática (PRD), al verse disminuido por una camada de jóvenes que apuntaban a ser candidatos a presidentes municipales de las principales alcaldías, teniendo en Guadalajara a Aristóteles Sandoval como favorito para la contienda de 2009.

En ese año, las alcaldías de la zona metropolitana de Guadalajara quedaron en poder del PRI, mientras que en Tlajomulco, salió victoriosa la víctima Enrique Alfaro, después de negociaciones y acuerdos con la cúpula PRDista, entre ellos Raúl Padilla López, acuerdos que nunca respetó como es su costumbre.

Para el año 2012 el candidato natural para convertirse en el siguiente gobernador, obviamente era Aristóteles Sandoval, como era de esperarse, su patiño, el envidioso Enrique Alfaro no se iba a quedar a la sombra de Aris, como se le conocía desde sus tiempos estudiantiles, así que también se postuló para gobernador, pero en esta ocasión por Movimiento Ciudadano, ya que no recibiría el apoyo de Raúl Padilla López y asociados, quizás con nuevos acuerdos que de igual manera no iba a cumplir.

Fue entonces que empezó la victimización del contrincante Enrique Alfaro al verse rebasado por la aceptación de su insuperable «amigo», y optó por hacer su campaña a base de lamentos para crear empatía entre la ciudadanía, creando una imagen de Aristóteles Sandoval que nadie conocía, es decir, el Aris era entonces una persona arrogante con ínfulas de poder a tal grado que era capaz de amenazar de muerte al pobre e indefenso Enrique Alfaro, o al menos así se la pasó un día si y otro también en su campaña hacia la gubernatura de Jalisco, culpando tanto a Raúl Padilla como al mismo Aristóteles Sandoval si es que algo le pasaba a su hermoso cuerpo.

Como era de esperarse, Aristóteles Sandoval se convirtió en el siguiente gobernador del estado y Enrique Alfaro se tuvo que conformar con ser el perdedor que siempre ha sido, pero no se quedó de brazos cruzados, para 2015 preparó su mente siniestra para postularse ahora como candidato a presidente municipal de Guadalajara, en aquella ocasión su contrincante a vencer fue el actual Rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva, cercano a Aristóteles Sandoval y priista también.

El ya afamado Enrique Alfaro aplicó la misma dosis de dramatismo a su campaña, ahora los que lo querían asesinar eran Ricardo Villanueva y el gobernador Aristóteles Sandoval, gracias a que el partido en el poder se rostizó con la cantidad de gobernadores corruptos provenientes del PRI y al abstencionismo monumental que caracteriza a Jalisco, Enrique Alfaro se convirtió en edil de Guadalajara, iniciando con su campaña nefasta a base de videos, tuitazos y malos resultados, tal y como lo hizo en Tlajomulco, sus datos lo avalan.

Entonces emprendió una lucha férrea en redes sociales, en plazas públicas y medios de comunicación pagados, en contra de la gestión de «su amigo» y adversario político, colgándose de la democracia y la defensa de Jalisco. Lucha en la que nunca se enganchó Aristóteles Sandoval, tal vez él lo conocía mejor y por ello, es que siempre ignoró sus berrinches, pantomimas y aspavientos. Pasó casi tres años haciendo gala de su amiguismo en el municipio de Guadalajara, simulando ser el edil que los ciudadanos esperaban, pasó su pésima administración a la sombra de Aristóteles Sandoval, para esas alturas ya había caído de la gracia de los tapatíos, imagino también que de los habitantes de Tlajomulco.

Para 2018 siendo ya candidato a gobernador y teniendo el camino libre ya que los contrincantes que contendieron contra él no tenían peso en la sociedad, se concentró únicamente en hacer campaña negra en contra del candidato de morena, Carlos Lomelí, quien había estado preso años atrás y esto sirvió para asesinarle las ganas de aspirar a la gubernatura, ni el arrastre de López Obrador pesó para que su candidato se acercara al resultado, a la cantidad de votos que acumuló Enrique Alfaro, nuevamente el abstencionismo se hizo presente y con la quinta parte del padrón electoral, le entregaron su constancia de gobernador, y bueno se dice que también se debió al apoyo del crimen organizado.

Por cierto por esas fechas, semanas antes de la elección, la periodista Anabel Hernández exhibió un trabajo de investigación con su colega Carmen Aristegui, señalando a Enrique Alfaro como lavador de dinero, y tener nexos con los cárteles, en específico con el CJNG.

Una vez postrado en Casa Jalisco empezó la recaudación desesperada como si debiera ese dinero a quienes patrocinaron sus candidaturas, tanto de Guadalajara como para la gubernatura, recaudación que se agudizó una vez que Santiago Nieto, titular de la Unidad de Investigación Financiera en 2019, implementó el operativo «agave azul», del cual se tiene conocimiento del congelamiento de 4000 cuentas bancarias relacionadas con el lavado de dinero, empresas factureras, crimen organizado y pensando mal del gobernador, pareciera que ese dinero congelado lo tenemos que pagar los ciudadanos a través de sus negocios inmobiliarios, sus negocios judiciales, sus negocios violentos o ¿nadie se imagina que el crimen organizado tiene carta abierta para extraer vehículos impunemente a costa de los ciudadanos? a manera de «recuperar» algo de lo que la UIF congeló y de lo cual el gobernador estaría en deuda.

Para estas fechas ya habían circulado por diferentes plataformas, videos de supuestos miembros del CJNG, acusando directamente a Enrique Alfaro de «romper acuerdos», típico en él. Para el mes de abril 2020, el comunicador en decadencia Pedro Ferriz de Con, tuvo la puntada de decir que veía en el gobernador Enrique Alfaro a alguien que podía gobernar a este país y según él se percibía como presidenciable, desde entonces empezó a rondar por su mente siniestra la posibilidad de ver su nombre en la boleta electoral para el 2024, así lo dejó entrever en diferentes entrevistas a modo, las que más le gustan al gobernador.

Todo iba de maravilla para el gobernador, nadie le hacía sombra, se ponía en modo fanfarrón con el presidente, con los medios y periodiquitos como el los nombra, hasta que salió a escena Aristóteles Sandoval, desde poco antes del mes de septiembre, ya se hacía presente en entrevistas casuales, fue hasta la inauguración de la línea tres del tren ligero que se dejó ver más inmiscuido en la vida política del estado.

Para el mes de noviembre 2020, el ex gobernador anuncia a través de sus redes sociales que renuncia a su cargo en el PRI, pero que no dejaría el partido argumentando que «No hay futuro posible para el PRI recurriendo al pasado», quizás los viejos priistas no avalaron su proyecto rumbo al 2024, a ciencia cierta no se tiene conocimiento de que Aristóteles Sandoval anunciara alguna carrera política inmediata, pero ante las circunstancias y al saberse abiertamente que tu piñata pretendía ser el sucesor de López Obrador, sonaba como un trámite de rutina volverlo a vencer en las urnas. Un par de semanas después, para finales del mes de noviembre, secuestran al empresario Felipe Tomé en Puerto Vallarta, días después fue encontrado sin vida en una carretera cercana al estado de Nayarit, rápidamente se le relacionó con el ex gobernador Aristóteles Sandoval, como si se estuviese preparando el terreno para lo que se venía.

La madrugada del 18 de diciembre 2020 fue asesinado cobardemente el ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, días antes de cumplirse un mes del asesinato de Felipe Tomé, al amanecer, algunos medios de comunicación, televisoras, comunicadores, ya tenían un largo historial de asesinatos relacionados con el ex gobernador, es decir; tenían preparada la historia que hasta el día de hoy es la única que se comenta, lo asesinó el crimen organizado, fue el CJNG, estaba amenazado de muerte decían, pero quién en su sano juicio sale de su ciudad con dos escoltas solamente, si está amenazado de muerte y además acude a una entidad infiltrada por el narco desde tiempos ancestrales, y teniendo el antecedente del asesinato de uno de tus allegados, también se podría pensar que la víctima se convirtió en victimario al ver amenazada su carrera política en decadencia, total ya debe favores, otro más no afecta al cabo los jaliscienses son los que pagan sus caprichos, como por ejemplo el capricho de Enrique Alfaro para ser gobernador, está saliendo carísimo!

El victimario, el que por medios violentos y perversos ejerce una agresión y somete a personas fuera de los códigos éticos y normativos, en distintos grados, incluso hasta causar la muerte.

Hoy se cumple un año de ese acontecimiento y se sigue vendiendo la idea de que el CJNG puede ser el que perpetró el asesinato, realmente nunca se sabrá la verdad, aunque la tengamos frente a nuestros ojos, días después del hecho, el presidente López Obrador se ofreció a resolver el caso, pensando en que las autoridades en Jalisco sirven para dos cosas, acosar a sus empleadas y luego levantarles carpetas de investigación por daño a las instituciones por haber denunciado. Semanas después, ya en enero 2021, el gobernador Enrique Alfaro firmó un acuerdo para hacerse cargo de la seguridad de Puerto Vallarta, se desconocen los motivos pero uno de ellos podría ser para que nadie tenga la oportunidad de esclarecer los asesinatos de alto impacto en esa entidad, entre ellos el de Aris, como entrañablemente le decían sus más allegados.

Hace apenas unos días se dio a conocer que existe otra acusación hacia Enrique Alfaro y su cuñado por negocios con el Poder Judicial, lavado de dinero con el CJNG, entre otras maravillas. Ante tales acusaciones nuestra hipótesis sobre el asesinato de Aristóteles Sandoval, se fortalece. Mientras somos espectadores de todas las bajezas del gobernador, seguiremos esperando que se resuelva de manera convincente el caso de Aristóteles Sandoval y de pasada el de miles de personas más, lo único que sabemos y que también saben en fiscal y el gobernador, es que probablemente la persona que portaba la pistola y jalo el gatillo, es el que le dio muerte al ex gobernador.

Vienen a la mente aquellas consignas que le dedicaron a Enrique Alfaro a la salida de la misa de cuerpo presente del ex gobernador, «su amigo» como decía por esas fechas, ahora le llama «su antecesor»; «que no se confabule con los asesinos, que los mande a agarrar», tal parece que sí se confabuló con ellos.

Ahora esperamos que Enrique Alfaro aparezca en la boleta presidencial para el 2024, si no, el asesinato de Aristóteles Sandoval habrá sido en vano, sobre esclarecer el crimen, seguramente pagarán aquellos que quieren que le vaya mal a Jalisco y el gobernador no lo va a permitir.

 

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