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La variante Sars-Cov-Fauci.

El 20 de marzo de 2020, en un artículo publicado por Breaking News GDL desde un portal público, se hace un análisis en torno al Sars-Cov-2 con la información que se tenía hasta entonces, y de manera resumida se expone lo que al corte de caja parecía que la famosa pandemia que había paralizado al mundo, era  un experimento (arma biológica), además financiada, al día de hoy conocemos que ese experimento se denomina «ganancia de función», que no es otra cosa que una técnica para volver más potente a un virus para luego buscar una vacuna, procedimiento que muchos expertos denuncian por el alto riesgo que existe cuando hay una fuga del laboratorio. No es conspiración.

Covid19 ¿Pandemia o arma biológica?

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Parece mentira que el gobierno de los Estados Unidos acusara a China de ser el país responsable de la pandemia, siendo que la farmacéutica Pfizer firmó un acuerdo desde el año 2008 para expandir sus instalaciones y construir un nuevo centro I + D precisamente en Wuhan. Allan Gabor, presidente de Pfizer en el norte de Asia (en ese tiempo), señaló que dicho laboratorio sería una parte integral de las operaciones globales de I + D de Pfizer, al tiempo que estaría estrechamente alineado con la estrategia del gobierno chino sobre el desarrollo de la industria biofarmacéutica en la región, es decir; trabajarían en conjunto compartiendo información sobre los experimentos y sus posibles vacunas.

Anthony Fauci, quien es Asesor Médico Jefe del Presidente de los Estados Unidos desde el 20 de enero 2021, y que antes de este nombramiento se desempeñaba como Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas desde 1984, teniendo a su cargo los Institutos Nacionales de Salud (NIH) por sus siglas en inglés, es sin duda la piedra angular de la famosa pandemia de la cual ya se habla que tiene infinidad de variantes, mismas que los ahora llamados «ciudadanos inmunes» siguen siendo inmunes a ellas.

El doctor Fauci ahora es acusado de financiar experimentos de «ganancia de función» en Wuhan sobre coronavirus de murciélago, desde 2013 a través de los NIH y recientemente por medio de EcoHealth Alliance, así lo revelan 900 páginas de documentos de los Institutos Nacionales de Salud que el medio digital de investigación estadounidense «The Intercept» consiguió gracias a una demanda por el Acta de la Libertad de Información, en los tribunales. El hallazgo más importante es que el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Contagiosas que dirigía Anthony Fauci, concedió entre 2014 y 2019 una asignación de 3.1 millones de dólares a la organización EcoHealth Alliance, para la investigación sobre el riesgo de contagio en humanos de los coronavirus de murciélago, como había ocurrido anteriormente en 2002 con el Sars y en 2015 con el Mers, de dicha cantidad unos 750,000 dólares fueron para el Instituto de Virología de Wuhan, ya que el presidente de EcoHealth Alliance, el zoólogo británico Peter Daszak trabaja habitualmente con ellos.

El proyecto de EcoHealth entró en conflicto con los términos de los NIH ya que por su cuenta experimentó con el cambio de la proteína de pico de un coronavirus de murciélago identificado por los investigadores como «preparado para la emergencia humana» y probó que también infectaba las células de las vías respiratorias humanas, según una carta publicada por House Oversight and Reform. Los NIH publicaron también una carta en la que establecen que EcoHealth Alliance violó una disposición en su contrato que requiere un informe a los financiadores del gobierno si es que uno de los virus en su experimento produce un aumento de registro en el crecimiento, en otras palabras EcoHealth Allianz no debía mejorar la capacidad de un virus para crecer en un factor de 10 sin notificar a los NIH.

Un análisis científico por parte de los NIH sugiere que los virus estudiados bajo el financiamiento de EcoHealth están muy lejos del Sars-Cov-2. Aún así, los detalles del trabajo sobre la supervisión de los NIH preocupan a la comunidad científica quienes plantean dudas.

Para finales de 2019 la farmacéutica Pfizer de Estados Unidos y GlaxoSmithKline (GSK) del Reino Unido, concluyeron las negociaciones para la constitución de una empresa conjunta global de atención médica al consumidor que operará bajo el nombre de GSK Consumer Healthcare, exacto es una empresa Covid-19. En su página principal se lee «A medida que continúa la pandemia de Covid-19, nuestros pensamientos están con los afectados. Nuestra principal contribución en la lucha contra Covid-19 es utilizar nuestra ciencia para desarrollar soluciones. También estamos haciendo todo lo posible para garantizar la salud y el bienestar de los pacientes, clientes, empleados y comunidades». Todo suena muy cool pero hay que decir que el principal inversor de GSK es BlackRock, banco en donde mueve su fortuna George Soros a través de su Open Society Foundatión.

BlackRock es también accionista del gigante tecnológico Microsoft del filántropo Bill Gates, quien se acaba de fusionar con el especulador George Soros a través de un consorcio «Mologic LTD (líder en tecnología de muestreo nasal utilizados para realizar pruebas rápidas de covid-19)», con el lanzamiento de una iniciativa llamada «Acceso Global a la Salud», (GHA) por sus siglas en inglés; destinada a fortalecer el despliegue global de tecnologías médicas que salvan vidas. Según un comunicado, la inversión filantrópica para GAH por parte de Soros y Gates será de al menos 41 millones de dólares. «Como vimos durante la pandemia de Covid-19, el acceso a las pruebas es absolutamente esencial cuando se trata de contener la propagación de enfermedades transmisibles, un problema que finalmente nos afecta a todos», dijo Roxana Bonnell, experta en salud en Open Society Foundation, una entidad que afirma ser el mayor financiador privado de grupos en la defensa de los derechos humanos y la justicia social del mundo.

Mologic fue fundada en 2003 como un laboratorio de investigación e innovación médica con fines de lucro, entre sus tecnologías médicas se encuentra la prueba de embarazo Clearblue, que fue la primer aplicación comercial global de tecnología de flujo lateral. La compañía médica ha trabajado en el pasado con el filantrópico Bill Gates, en 2016 Mologic estableció el card (Advanced Rapid Diagnostics Center), financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, con un enfoque para reducir el costo de los diagnósticos rápidos.

Por si fuese poco la Fundación Bill & Melinda Gates es el segundo mayor donante de fondos para la Organización Mundial de la Salud (OMS), nada más en abril 2020 donaron 250 millones de dólares para el desarrollo de diagnósticos, terapias y vacunas con un foco en África y Asia (Wuhan). Esto en medio de la controversia cuando Donald Trump anunció que el gobierno de los Estados Unidos retiraría sus aportaciones presupuestarias a la OMS, debemos entender entonces que Anthony Fauci quizás es el hombre más poderoso de la empresa farmacéutica y del país anglosajón, presidentes van y presidentes vienen pero el doctor Fauci es inamovible, y al mismo tiempo es alguien en el que no debió confiar Donald Trump, lo dejó mal parado; la maquinaria farmacéutica funciona igual con Trum, con Joe Biden y si nos siguen vendiendo variantes, también con el que venga.

La Fundación Bill & Melinda Gates ha colaborado – financiado investigaciones con EcoHealth Alliance durante varios años y en diferentes temas relacionados con la salud y con los animales, brindando asistencia técnica en la crianza. Para cerrar con broche de oro este circulo de variantes (negocios farmacéuticos), la exconsejera de la Fundación Bill & Melinda Gates, Susan Desmond-Hellman, ingresó al Consejo de Administración de Pfizer en febrero 2020, gracias a esta jugada maestra la empresa BionTech se unió a Pfizer y así crearon una de las vacunas más esperanzadoras que terminarían con el famoso virus que aseguran proviene de Wuhan, China; sin especificar si el contagio sucedió en los laboratorios de Pfizer en esa ciudad, ¡paradójico!

Puede que esto no suene extraño, de no ser porque la empresa de biotecnología alemana BionTech, también trabaja con la Fundación Bill & Melinda Gates en la investigación de vacunas de inmunoterapia para prevenir el VIH y la tuberculosis. En este enredo farmacéutico tampoco podía faltar la Fundación Rockefeller, en su página web, que por cierto está plagada de información alegre sobre covid-19, menciona un plan para recuperar el control: un restablecimiento de la respuesta de Estados Unidos al covid-19, «Nuestro tercer Plan de Acción establece un nuevo plan para la mayor escala de pruebas domésticas hasta la fecha y propone 14 acciones ejecutivas para que las administraciones actual y entrante tomen con el fin de alterar rápidamente la trayectoria de la pandemia en los Estados Unidos. Evaluar todas las escuelas públicas públicas de los EE. UU. K-12 costaría $ 42.5 mil millones, o $ 8.5 mil millones por mes durante el resto del año escolar de febrero a junio de 2021.»Se lee que están muy preocupados por la salud mundial.

Obviamente todo esto no es posible sin el conocimiento o consentimiento del doctor Fauci quien es el principal promotor de la vacuna milagrosa, que fabrican Pfizer y BionTech, la misma que vende Bill Gates con el apoyo de la OMS, la que bloquea a la vacuna Sputnik-V de Rusia y CanSino de China, que recibe financiamiento del gobierno estadounidense y de la Fundación Bill & Melinda Gates y se encarga de informar a todo el mundo sobre la pandemia y ahora sus variantes, sobre los cuidados y medidas sanitarias, y actualmente implementa  la segunda y hasta tercer dosis, apoyando la medida el doctor Fauci, Bill Gates, Fundación Rockefeller y Open Society Foundation de George Soros.

Lo que nadie se imaginó es el gran negocio a nivel global que generaría un murciélago en un laboratorio de Pfizer en Wuhan China, sin ser necesaria una guerra o invasión para apoderarse del petróleo, armas, litio, gas o tecnología como la llamada inteligencia artificial. Mientras las grandes corporaciones, los grandes millonarios y el doctor Fauci se dedican a la fabricación de vacunas para las futuras variantes, el mundo se prepara para «la nueva normalidad» que consiste en acostumbrarse a recibir vacuna tras vacuna.

Dentro de poco Anthony Fauci será el hombre más poderoso del mundo, por lo menos del mundo farmacéutico, y tal vez veremos el nacimiento del Sars-Cov-19 Valley que es lo que falta para centralizar el negocio.

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