Colonialismo financiero: El monopolio mundial energético.

Existen tres herramientas indispensables que el Capitalismo moderno utiliza para imponer al mundo su sistema económico: el engaño, los mecanismos financieros de endeudamiento y el control de los medios de producción y consumo a través del libre mercado. La narrativa que fueron esparciendo acerca de las bondades de la globalización de las naciones, tuvo como objetivo principal vender la idea de beneficio global económico y social. Sin embargo, lo que en realidad se buscó era obtener el control económico de los sectores esenciales de producción y desarrollo de las naciones. Se planteó la idea de conformar bloques comerciales controlados por capitales privados, planteando la necesidad de desaparecer las fronteras ideológicas y geográficas con el fin de integrar al mundo entero.

El proceso del colonialismo financiero avanzó a sangre y fuego en todas las naciones del orbe. Se generó la narrativa mediática de la llegada de tiempos de libertad y hermandad; de democracia y prosperidad. Curiosamente, esta vez sus planes de imposición del dominio del Capital comenzaron en Europa. La caída del llamado Bloque Socialista de Europa del Este, concluyó con el plan de unificación del llamado viejo continente. El proceso capitalista logró así su primer objetivo. Se implantó un plan de reconstrucción económica y social de los países que ya no eran controlados por la otrora poderosa Unión Soviética. Se impusieron falsas democracias y valores sociales a modo. Con esto se generaron divisiones y reacomodos de algunos de los países involucrados. Desapareció la Yugoslavia en medio de una guerra civil espantosa y miserable, Checoslovaquia se dividió, Rusia impulsó la independencia política (y solo política) de pequeñas y no tan pequeñas naciones que fueron dejadas a su suerte. Se generó una dependencia económica y comercial insalvable. El gran Capital sonreía.

El gigantesco pulpo del imperialismo financiero extendió sus poderosos tentáculos en la zona. El Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, con el pretexto de impulsar un proceso de reconstrucción, endeudaron a las naciones a través de mecanismos de inversión y falso desarrollo. Utilizando mecanismos con fondos del enorme capital privado, convencieron a los gobiernos y al poder económico interno que la privatización de los medios de producción era el camino. Generaron la falsa narrativa que se basó en el argumento de que los gobiernos no sabían administrar negocios y empresas productivas del estado. Cambiaron los tanques por herramientas financieras de endeudamiento y control. El agiotismo global se imponía.

El bloque de los países poderosos de la zona, pactaron acuerdos con las instituciones financieras ya dominantes. Se generó la agenda que incluía el sometimiento comercial a través de lo que se conoció como El Gran Pacto Europeo, que concluyó (o realmente comenzó) con lo que se conoce como la Unión Europea. Ya instalados en la narrativa de que un bloque de países alineados resultaría en beneficios económicos y sociales de todos los sectores de la población de la zona, se impuso una herramienta de control del mercado de divisas, imponiendo una única moneda regional (el dólar europeo) que facilitó el control absoluto de la economía de países disímbolos y, en algunos casos, absolutamente desfasados en cultura, recursos naturales, densidad de población, procesos económicos de producción y comercio, régimen político y procesos democráticos. La historia comprueba que este mecanismo ya había sido planteado con anterioridad. El Plan del Nuevo Orden Mundial no es una Conspiración Sionista que pretende el control y sometimiento de las naciones, es una agenda económica de un puñado de oligarcas que tiene como único objetivo lo que el Capitalismo siempre ha pretendido: La acumulación de la riqueza.

Se construyó un escenario corporativo que incluyó la lenta, pero permanente concentración del capital en cada vez menos empresas globales. Familias poderosas económicamente tragaban toneladas de billetes y engordaban sus bolsillos. La bacanal perversa de acumulación de poder, ahora ya buscaba el control absoluto de los medios de desarrollo de las naciones.

La generación de energía, que incluía la explotación de la riqueza mundial de los hidrocarburos, se presentó en el horizonte. El gigantesco oso ruso lamía sus heridas en silencio. La democratización de su economía no era una opción. Necesitaba generar alianzas comerciales con otro sector geográfico y social. El dragón rojo chino, tomó conciencia de que se le presentaba una oportunidad inmejorable de participar activamente en este juego perverso. Rusia tenía los recursos naturales de hidrocarburos y gas que se necesitaban, y China el control de un poderoso capital humano de producción de mercancías a muy bajo costo. Los comunistas utilizaban los mecanismos impuestos por el capital para hacerse de su rebanada del pastel. El plan que el capital imponía, encontró en su propia fortaleza la debilidad del plan ya en plena ejecución. El comunismo moderno y comercial compitió con las reglas del capital y avanzó a paso firme y decidido en el camino trazado. La ideología sucumbía. Ya no era lo más importante.

De manera paralela, en nuestra zona latinoamericana se comenzaron a privatizar los medios productivos de los estados. Se impusieron gobiernos a modo: abyectos y corruptos. La explotación de la mano de obra fue bestial. La presencia de las corporaciones extranjeras en las economías locales se disfrazaron de apertura y beneficio social y económico. La desigualdad social creció inmisericorde y brutal en la zona. Esto desató violencia y muerte. La migración social explotó en las manos de los poderosos. Entonces, comprobando la falsedad de las bondades del desarrollo global, su respuesta fue la construcción de muros fronterizos, el endurecimiento de las medidas migratorias que terminaron con la criminalización de los que buscaban en el gigante del norte la oportunidad de desarrollo de una vida digna que ese mismo sistema les había arrebatado. El Neoliberalismo ya mostraba su verdadero rostro.

En medio de este caos provocado de manera natural por ese pequeño grupo, surgió el acelerado desarrollo tecnológico, que en vez de verlo como una oportunidad de desarrollo, se miró como un negocio de enorme rentabilidad. Se impulsó el consumo de tecnología. Se implantó la idea de la comodidad del consumo a distancia. Se crearon sistemas de explotación de información de millones de personas y el control privado de los medios de comunicación digital. Los medios tradicionales también fueron abandonados a su suerte. La televisión, la radio y la prensa escrita, vivían crisis económicas impresionantes. Entonces esos medios fueron devorados por las grandes corporaciones a través de mecanismos de rescate financiero. Se conformó el bloque de control de la información a través de medios abyectos que mamaban de la teta gubernamental. La narrativa despolitizada se implantó. Los congresos y los gobiernos locales entregaban de manera absurda y desfachatada los bienes esenciales para el desarrollo de los pueblos.

Arrebatar el sector energético de nuestras naciones no fue un asunto fácil. Las leyes y constituciones de muchas naciones protegían a ese sector de procesos de privatización inmediata. Ahora la estrategia debía avanzar con paciencia y campechana lentitud. El peligro de que algunos sectores opositores desataran posibles estallidos sociales o de conciencia entre los pueblos despojados, los hizo bajar la velocidad de su plan. Continuó el engaño.

Sectores políticos que siempre fueron contrarios al Capital, fueron trabajando en la concientización. El Capital fue desenmascarado poco a poco a través de la pobreza, el hambre y violencia que se extendieron por los pueblos. La conciencia política nacía del estómago y se impulsaba por la razón social. La lucha fue arrebatando espacios políticos y se desataron revoluciones sociales demandando justicia y equidad. Con la fuerza electoral natural de los pueblos oprimidos, se lanzó una ofensiva democrática. Se lograron detener desde esos gobiernos estos procesos de control energético. Países como Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, formaron un bloque nacionalista y estatizador de los bienes arrebatados, debilitando el plan norteamericano llamado Plan Energético de las Américas. Algunos soportaron la respuesta miserable del Capital, pero otros sucumbieron. Sin embargo ya se habían generado contrapesos políticos de defensa de la soberanía de los pueblos.

Vivimos tiempos en donde los poderosos intereses económicos están siendo debilitados por la imposición que ellos mismos promovieron. Las potencias económicas y comerciales del mundo están en Asia. China domina el mercado de manufactura mundial y ya está instalado en la cima del poder económico mundial. Rusia recuperó sus hidrocarburos y mantiene un dominio absoluto de gas (esencial para la generación de energía eléctrica) en la Eurozona. Alemania, que había impulsado una política de transición hacia las energías limpias, no ha soportado la presión y el atraso tecnológico en la materia y se decanta actualmente por el carbón. La izquierda latinoamericana avanza. Los procesos de la defensa política y legislativa de nuestras riquezas naturales se configura y fortalece. Gran Bretaña rompió con la Unión Europea y ya inició un proceso de estatización de los sectores energéticos y estratégicos de su economía y desarrollo. como dijera la canción que surgió como una loa imperialista de la llamada perestroika (gran paradoja) “Soplan vientos de cambio y libertad.”

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