José Revueltas, más vigente que nunca.

«De tiempo en tiempo […] algunos sectores de la clase obrera reaccionan, casi nada más por puro instinto, y libran luchas independientes que, o bien son aplastadas brutalmente por el aparato represivo del estado, o bien devienen en movimientos que la burguesía en el poder termina por capitalizar mediante un audaz soborno de la propia clase obrera»
José Revueltas

El 14 de abril de 1976 falleció en la Ciudad de México el filósofo, guionista, dramaturgo, escritor y luchador social, pero sobre todo fue un feroz crítico político; José Maximiliano Revueltas Sánchez, conocido únicamente como José Revueltas.

Su lucha incansable a no aceptar las desigualdades que sufrían los más vulnerables, lo orilló a crear obras literarias de valor incalculable, el contacto que tuvo en la adolescencia con el Manifiesto Comunista y con obras de Dostoievsky forjaron y despertaron su interés intelectual por la corriente marxista, filosofía que llevaría tatuada hasta el final de su productiva ideología.

En diferentes espacios y momentos hemos hablado sobre su vida y obra, en esta ocasión resaltaremos la que nos parece que es la obra cumbre de la filosofía política mexicana «Ensayo Sobre Un Proletariado Sin Cabeza», texto que sin duda retrata a detalle el pensamiento político de José Revueltas y que quiso transmitir a las clases desposeídas, en la actualidad la mayoría de «los intelectuales» reniegan de la perspectiva revolucionaria de José Revueltas, incluso en la vida política actual, pareciera que está prohibido hablar del filósofo comunista, hay quienes siendo parlamentarios o militantes de lo que llaman «izquierda» ni siquiera lo conocen.

Es un insulto para las nuevas generaciones que no tengan interés por conocer la historia de su país y hablando en términos políticos, que tampoco sean conscientes del origen del movimiento al que supuestamente pertenecen, porque eso es lo que vociferan, pertenecer a un movimiento que en su ignorancia, aseguran que nació hace aproximadamente 20 años.

Su vocación por transformar la realidad, llevó al gran Revueltas a pasar largas temporadas en diferentes cárceles, la primera de ellas siendo muy joven recluido en el penal de las Islas Marías, en donde compartió momentos con los primeros militantes trotskistas, la última ocasión que estuvo preso fue en la legendaria cárcel de Lecumberri, pasados sus cincuenta años y por haber formado parte de los sucesos de 1968, durante casi tres años que estuvo ahí, escribió su obra literaria «El Apando».

«En México se produce un fenómeno del que difícilmente puede darse un paralelo en ningún otro país del mundo contemporáneo. Este fenómeno consiste en que la conciencia de la clase obrera ha permanecido enajenada a ideologías extrañas a su clase… sin que hasta la fecha haya podido conquistar su independencia. O sea, su enajenación ha terminado por convertirse en una enajenación histórica. Esto quiere decir que aun aquello que aparece en México como ideología proletaria no constituye otra cosa que una deformación de la conciencia obrera, una variante sui géneris de la ideología democrático-burguesa dominante. De tiempo en tiempo, y bajo la presión de las condiciones objetivas, algunos sectores de la clase obrera reaccionan, casi nada más por puro instinto y libran luchas independientes, que o bien son aplastadas brutalmente por el aparato represivo del estado, o bien devienen en movimientos que la burguesía en el poder termina por capitalizar mediante un audaz soborno de la propia clase obrera, colocándose de hecho al frente de los mismos a través de la presión del estado sobre los patrones, de tal suerte que el gobierno de la burguesía aparece a la postre como el gobierno «obrerista» que defiende los intereses de las «masas trabajadoras». La clase obrera mexicana, de este modo, se proyecta en la historia de los últimos cincuenta años del país como un proletariado sin cabeza o que tiene sobre sus hombros una cabeza que no es la suya».

Extracto de «un Proletariado Sin Cabeza» pag 75.

En su momento este texto fue considerado el libro marxista más importante en México, Revueltas precisó que el problema fundamental del proletariado era la falta de independencia política respecto a los gobiernos burgueses y la enajenación de su conciencia. El análisis crítico que ofrece Revueltas es clave para comprender las circunstancias y métodos que se utilizaron para llevar a cabo la dominación burguesa durante décadas, y plantea las vías por las que la burguesía enajenó y transformó al proletariado en una clase sin cabeza. Estableció que la clase dominante del estado mexicano era la burguesía nacional.

Revueltas tuvo serios debates polémicos con el PCM, que consideraba que la burguesía nacional siempre jugaba un rol progresivo y que la clase obrera debía ir a rastras en un bloque antiimperialista y democrático.

«La política progresista del gobierno es una negación relativa de la burguesía como clase (puesto que tal política parece contrariar sus intereses mediante concesiones a la clase obrera, medidas nacionalistas, otorgamiento de libertades democráticas, etcétera), pero al mismo tiempo afirma a la burguesía nacional como clase revolucionaria, afirma la existencia aparente de un gobierno no-burgués, «amigo de los trabajadores» y enemigo de una burguesía que, en apariencia, tampoco se encuentra en el poder». pag 86.

Explicando la política del nacionalismo revolucionario José Revueltas plantea la dialéctica entre las medidas progresivas que pudiera determinar a un gobierno burgués y los efectos negativos para el proletariado si se utilizan en menoscabo de su independencia de clase.

«Las corrientes ideológicas que enajenan la conciencia  de la clase obrera mexicana, pueden dividirse en tres ramas principales:

a) La corriente democrático-burguesa propiamente dicha, representada por la «ideología de la revolución», en cuyo seno se mueve un «ala izquierda» nacional-revolucionaria y un ala derecha nacional-reformista (indistintamente dentro del gobierno, en el partido oficial y entre cierto núcleo de políticos, unas veces fuera y otras dentro del propio gobierno);

b) La corriente del «marxismo» democrático-burgués, ideología social-burguesa representada por Vicente Lombardo Toledano y,

c) La corriente sectario-oportunista representada por el Partido Comunista Mexicano y por los restos ya no muy gloriosos del Partido Obrero Campesino». pag 76.

Para concluir debemos mencionar que el planteamiento de Revueltas referente a la falta de independencia política del proletariado no sólo fue el aspecto más importante de su análisis y su crítica, sino que rompió con la teoría del estalinismo y su legado de que el proletariado debe de ir tras la burguesía nacional democrática revolucionaria.

«México y su pueblo están llamados a desempeñar un papel de excepcional importancia en el destino de los venideros años inmediatos, dentro de un lapso que, con todo, será muy breve, como lo son siempre tales emplazamientos históricos.

¿Sabremos asumir ese papel?

¿Estaremos presentes a la hora exacta, en la cita con el destino de nuestra clase obrera?

De nosotros los marxistas-leninistas, depende la respuesta. La clase obrera de nuestro país  no ha sido decapitada, aunque por lo pronto se trate de un proletariado sin cabeza, de un proletariado sin su partido». pag 46.

Revueltas está más vigente que nunca, y en su obra política más importante e impactante, deja de manifiesto los problemas a los que se enfrentan las luchas, las revoluciones, problemas de los cuales a pesar de la historia, seguimos arrastrando, está tan distorsionado eso que llamamos «movimiento», que cualquier pequeño burgués se hace de una curul en nombre del amor que le profesan a la figura presidencial, esa es toda su lucha, su ideología, incluso afirman que hablar de José Revueltas, de Flores Magón o del mismo Marx, son temas que ya pasaron de moda, son obsoletos dicen, pero lo que no es obsoleto es seguir enquistando personajes fuera de lugar, en el poder, empobreciendo aún más el nivel de política del que dependemos o del que nos representa, los nuevos parlamentarios sirven para levantar la mano y aprobar iniciativas que ni ellos entienden, pero desde el partido al que pertenecen les encomiendan esas tareas patrióticas, incluso se pueden dedicar a todo lo que no beneficia en absolutamente nada al pueblo, a la gente que los eligió, a los que les inflan sus cuentas en redes sociales a través de la cual se vuelven activistas, influencers y famosos.

Eso basta para pertenecer al recinto legislativo más importante de este país, increíble pero cierto, la ignorancia y la buena voluntad de todos aquellos que apoyan este tipo de métodos que siempre se han utilizado para el pago de favores, para fomentar el parasitismo, son los que deberían de consultar las enseñanzas de este filósofo mexicano, ya que los flamantes parlamentarios solo consultan sus redes sociales y la billetera.

En la actualidad sigue vigente el proletariado sin cabeza, aunque si utilizamos esa misma analogía para referirse a la decadencia parlamentaria podríamos decir que tenemos una cabeza sin proletariado.

El mejor homenaje que toda persona le puede dedicar a Revueltas es leer una de sus obras, pero siendo mexicano es de carácter obligatorio desmenuzar y comprender  el «Ensayo Sobre Un Proletariado Sin Cabeza», es la única vía digna e intelectual que tenemos para saber en dónde estamos parados y el rumbo a seguir.

¡Larga vida a José revueltas!.

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