Rosa Luxemburgo frente al día internacional de los trabajadores.

En 1886 se fijó el 1º de mayo como el día de la huelga universal. Ese día, 200.000 trabajadores abandonaron sus lugares de trabajo y exigieron la jornada laboral de ocho horas. Más tarde, la policía y el hostigamiento legal impidieron por muchos años la repetición de esa gran manifestación.
Luxemburgo

Rosa Luxemburgo escribió sobre el día internacional de los trabajadores:

“El 1º de mayo significaba establecer la jornada de ocho horas. Pero aún después de haber logrado este objetivo, ese 1º de mayo no fue abandonado. Mientras continúe la lucha de los obreros contra la burguesía y la clase dominante, mientras todas las exigencias no hayan sido satisfechas, el 1º de mayo continuará siendo la manifestación anual de esos reclamos. Y cuando lleguen días mejores, cuando la clase obrera del mundo haya logrado su objetivo, es probable que la humanidad entera también célebre el 1º de mayo, honrando las amargas luchas y los sufrimientos del pasado” (1).

El primero de mayo es una efeméride, pero también debe convocar a la lucha política por la liberación y, así, parafraseando a Walter Benjamin y Karl Liebknecht, redimir a nuestros caídos. Hoy más que nunca vale la pena recordar la siguiente frase del texto !A pesar de todo!: “Los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana (2)”. Porque, la masacre de Chicago no fue la excepción, sino resume la tendencia histórica de la economía capitalista.

Rosa Luxemburgo escribió lo siguiente: “Hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque (3)”. En ese sentido, la revuelta de Haymarket muestra la tendencia histórica de la civilización de clases, es decir, como dirían Marx y Engels, la lucha de clases es el motor de la historia, ya que, por un lado, la huelga aparece como la forma preferida de la organización revolucionaria, y, por el otro, el asesinato en masas son la solución necesaria de las élites modernas.

La segunda internacional estableció el día internacional de los trabajadores para recordar a los caídos en 1886 y para convocar a la organización mundial de los oprimidos. Hoy en día, los comunistas están llamados a romper con la ilusión burguesa de la conmemoración, y extender el homenaje a los héroes y heroínas que dieron su vida por cumplir el sueño más grande de los humanos: la conquista del comunismo. Hoy en día, el mundo debe recordar el carácter autoritario de la economía capitalista y denunciar la barbarie moderna que acecha a la vida.

Reforma o Revolución es la obra praxeológica por excelencia y abrió la posibilidad de la transformación de esta sociedad anárquica. Por un lado, Rosa cuestionó la lucha parlamentaria que niega o cancela la organización social (4), y, por el otro, denuncia el carácter infantil del izquierdismo que negó la toma del poder para conquistar el comunismo (5). En ese tenor, el primero de mayo convoca no solo a la lucha en las calles sino también a reflexionar sobre la toma del poder político.

¡Proletarios del mundo uníos! no puede reducirse a una bandera escueta o vacua, sino que representa el sentido original del día internacional de los trabajadores, pues, muñe la avanzada revolucionaria internacional que le dará fin al dominio del capital sobre el trabajo asalariado. Rosa vuelve al siglo XXI de manera irremediable y ayuda a darle contenido a la efeméride en cuestión, ya que coloca en el centro el debate de la formación política. En pocas palabras, el materialismo dialéctico no florecerá en los rincones de los eruditos, sino más bien emergerá en la aplicación directa de los trabajadores contra la burguesía.

Rosa siempre fue muy clara en este aspecto, ya que dejó muy claro el problema central de la teoría revolucionaria, pues las desviaciones epistémicas pondrían en jaque, no a los grandes pensadores, sino más bien, el pellejo que está en juego es de los dominados modernos. Un aprendizaje sería los infortunios de la primera guerra mundial donde el oportunismo o reformismo traicionó los pilares fundamentales del socialismo científico cuando aprobaron los votos de guerra en 1914.

Los trabajadores deben recordar siempre las enseñanzas de la revolucionaria polaca y no pueden olvidar la sentencia que dicta “solo la clase trabajadora liberará a la clase trabajadora». Ella tenía muy claro el camino revolucionario, mientras los oportunistas apostaron por la táctica de desgaste, por otro lado, los anarquistas se aferraron a la táctica de asalto, a contra pelo de lo anterior, Rosa veía un binomio entre ambas, y, adelantándose a Trotsky (Revolución permanente) y Gramsci (guerra de posiciones) teorizó sobre la huelga de masas como el medio de transitar del instinto revolucionario a la conciencia de clases.

Hoy más que nunca, la sentencia praxis y revolución acecha a los trabajadores, pues, el primero de mayo fue secuestrado o por una banda de delincuentes que se disfrazan de líderes sindicales que apuestan por las victorias parlamentarias o por unos inocentes o inconscientes revolucionarios que seducen a las masas al golpe fatal del estado burgués. Así como Kautsky preguntó ¿cuándo es conveniente una táctica de asalto o una de desgaste? los comunistas deben recordar la respuesta magistral de Rosa: ambas son una unidad dialéctica.

Así como la masacre de chicago sintetizó la lucha de clases, también la vida y obra de Rosa Luxemburgo converge con la efeméride en la pugna entre dos grandes proyectos: en un frente, está la construcción del socialismo, y, en el otro, se sucumbe a las garras de la barbarie. Los mártires de Haymarket lucharon y terminaron asesinados por el imperialismo americano, así también Rosa intentó avanzar en su proyecto revolucionario, pero fue desaparecida por el oportunismo alemán.

El legado luxemburguista ha inspirado varias generaciones de militantes y, en ese sentido, forma parte del arsenal revolucionario de los trabajadores. El día internacional de los trabajadores no está desligado de una sus mártires y su vida y obra no quedará en el olvido mientras la economía capitalista siga existiendo en este mundo. Al respecto, Karl Liebknecht escribió:

“Bajo el estruendo del hundimiento económico que se aproxima, las masas todavía soñolientas del proletariado despertarán como si oyeran las trompetas del juicio final, y los cadáveres de los luchadores asesinados resucitarán y exigirán cuentas de los malditos. Hoy todavía, el bramido subterráneo del volcán; mañana hará erupción y enterrara todo bajo cenizas y ríos de lava incandescentes” (6).

En plena crisis civilizatoria, el día internacional de los trabajadores promete no solo una fiesta internacional, sino apuesta por una conmemoración revolucionaria en todo el sentido de la palabra. Una vez más, los proletarios deben salir a las calles no con el fin de reproducir clichés, sino con el compromiso al llamado organizativo. Frente al avance del neo-fascismo, los comunistas deben utilizar esta fecha para recordar la potencia revolucionaria de la clase productora de la riqueza y mostrar el camino a la reivindicación de nuestros abatidos: la construcción del comunismo.

Referencias

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